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miércoles, 7 de mayo de 2014

Un día en la vida del inmortal Mathieu, novela de Mario Martín Gijón, crítica de Francisco Martínez Bouzas

En esta su primera novela, Mario Martín Gijón se disfraza de amigo del protagonista de esta novela futurista, el psicólogo Mathieu Beaujour, y usa el artificio de traductor al castellano de las reflexiones almacenadas en la memoria de su amigo en el año 2070. De este modo, Mario Martín, autor de destacados y premiados libros de ensayo y del libro de relatos Inconvenientes del turismo en Praga (2012), se adentra en la narrativa de ciencia ficción, en esos viajes prospectivos, no a las lejanías interestelares, sino a esos otros mundos más decisivos para la humanidad que son, como recuerda el protagonista de la novela, “los que se realizaron dentro de nosotros mismos” (página 147). 

     En 1981 Günter Rophol escribía que la pregunta kantiana ¿qué debo hacer? se halla conectada, más que nunca, a aquello de lo que soy capaz de hacer. Y en nuestro tiempo el campo del quehacer humano se ha agrandado de forma tan extraordinaria, gracias a la tecnociencia, que la aniquilación del planeta, la muerte esencial de la especie homo sapiens sapiens es un peligro específico de nuestros días. Como lo es la posibilidad de una perfectibilidad prácticamente inacabable. Porque el ser humano es en la actualidad una materia prima que posee una plasticidad casi inagotable. Nuestra especie es para muchos algo que debe de ser modificado y mejorado. Pero aquello que es maleable es también susceptible de ser controlado. La mayoría de los defensores de la perfectibilidad humana -los “nuevos redentores” como los denomina José Sanmartín- ya no razonan como antaño en términos morales. Al mismo tiempo podemos constatar que han desparecido la mayoría de los recelos que en los años 70, 80 y 90 generaba el determinismo tecnológico, expresado de forma elocuente en estas palabras de Steven Levy (Hackers, 1984), un auténtico anatema contra la tecnología informática: “Los ordenadores se utilizan mayoritariamente contra las personas en lugar de para las personas. Se utilizan para controlar a la gente en vez de para liberarla”.

       En estas coordenadas se mueve la ficción de Mario Martín, que, como ya señalé, se sitúa en los albores del 2070. Su protagonista, el psicólogo Mathieu  Beaujour es un verdadero cyborg, un zomboide o robot humanoide biológico, que pauta su jornada,  desde que se “enciende” a las cinco y media de la mañana, mediante reflexiones en las que, a modo de diario, recuerda y recapacita sobre la senda recorrida en la apuesta de la humanidad por la extensión vital indefinida. En efecto, un sabotaje en Siberia contra las torres computacionales pone en peligro los avances conseguidos, y ante ese hecho y evidente amenaza, Mathieu recuerda el arduo camino recorrido por los defensores de la prolongación indefinida de la vida, que no inmortalidad. Primer paso: creación de entidades programadas para sobrevivir durante un determinado período de tiempo, reproducirse y autodestruirse algunos años más tarde. Todo ello, echando mano de la ingeniería de tejidos, la autoreproducción programada para, en una etapa posterior, substituir nuestra frágil biología por soportes más sólidos y fiables. El resultado es una sociedad transhumana  que prefiere la imaginación a la realidad, el abrazo mental al abrazo real, la comida virtual se impone así mismo sobre la real, la estimulación mutua a través de chats es más frecuente y deseable que las relaciones sexuales no virtuales. 
    Como pieza de ciencia ficción, ésta es una novela prospectiva que ficcionaliza un mundo futuro, posiblemente realizable, y sobre todo interroga al lector con cuestiones cruciales. La más transcendente, en mi opinión, es la que se personifica en las angustias unamunianas -muy oportuna la referencia al Diario íntimo de Miguel de Unamuno- : el destino del ser humano a desparecer para siempre, frente al deseo de persistencia innato en neutra especie. Mérito así mismo del autor al escribir la novela es el hecho de no perderse en demasía en disquisiciones y descripciones tecnocientíficas, sino ahondar en aquellos interrogantes sobre el significado en la existencia humana, de esa prolongación vital indefinida. ¿Cómo afecta a nuestra condición humana la integración en máquinas inteligentes. Las respuestas o reflexiones del protagonista posibilitan una lectura de la novela en clave distópica, pero también en clave utópica. ¿Con mentes conectadas a la Red no desapareceremos como seres autónomos para convertirnos en simples partes de un conjunto de nódulos de una supermente? ¿Dónde deja pues un ser humano de ser humano? Pero al mismo tiempo, como ha ocurrido desde los primeros pasos de la humanidad, ¿no nos hace humanos el querer superar nuestras fronteras, sobrepasar los obstáculos que la naturaleza nos ha impuesto, ir más allá de nuestros límites? 
   En mi lectura de esta pieza del subgénero del Biopunk predominan los elementos distópicos. Y en una valoración de la tecnociencia aplicable a esta extensión vital indefinida, rechazaría tanto el imperativo tecnológico como el conservacionista y me centraría en esa vía que articula lo instrumental con lo simbólico; es decir, los entornos simbólicos tales como la cultura, la ideología, las instituciones, las tradiciones que rodean a las posibilidades tecnocientíficas, deben ejercer un papel importante en la evaluación de las mismas. Lo simbólico, aquello que nos otorga lo que llamamos dignidad humana en tanto que personas, debería ser la barrera que impida que nos convirtamos en puros medios o instrumentos de los imperativos tecnocientíficos. Cuando Mathieu  Beaujour admira y envidia la vehemente fisicidad  de Natasha con una gotas de sudor recorriendo su frente o cuando siente nostalgia por los atardeceres rebosantes de aromas y sonidos, creo que camina, quizás de forma inconsciente, por la senda de la resistencia a la objetivación y a la mecanización de unos seres humanos  a los que los avances científicos del año 2070 ha privado de corazón.
    Registro en el haber de la novela una excelente literariedad. Mario Martín, atado a la ciencia, pero sin abusar de su terminología, presenta una historia bien contada, elige una estructura narrativa sólida y adecuada, persigue la belleza en la narración de los hechos y reflexiones de su protagonista. Como en cualquier otro género literario.
  Francisco Martínez Bouzas

Originalmente en Brujas y Espirales http://brujulasyespirales.blogspot.com.es/2014/03/un-dia-en-la-vida-del-inmortal-mathieu.html  
Ficha del libro en la web de Ediciones Irreverentes y acceso a su compra http://www.edicionesirreverentes.com/2099/INMORTAL_MATHIEU.html  

martes, 18 de febrero de 2014

Ediciones Irreverentes te invita a la presentación de las 4 primeras novelas de su colección 2099 de Ciencia Ficción, el viernes, 28 de febrero, a las 19,30h, en Estudio en Escarlata

Ediciones Irreverentes te invita a la presentación de las 4 primeras novelas de su colección 2099 de Ciencia Ficción, el viernes, 28 de febrero, a las 19,30h, en la librería  Estudio en Escarlata (Calle de Guzmán el Bueno, 46, 28015 Madrid ) 
Tras el éxito de las antologías de ciencia ficción 2099 y 2099-b, nos lanzamos sin red al mundo de la ciencia ficción, con algunos de los veteranos más interesantes y nuevos descubrimientos que os conquistarán desde la primera línea.   ¿Qué libros presentamos?

-El absurdo fin de la realidad, de Pedro Pujante. Obra ganadora del I Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción. ¿Sería lo mismo un aterrizaje de un ovni en terrenos de la NASA que en un hispánico pueblo mediterráneo? Seguro que no. ¿Somos capaces de tomar en serio los europeos del sur algo tan importante como el primer contacto alienígena? ¿Por qué empieza a haber saltos espacio-temporales?

-Ander, de Abel Bri, accésit del I Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción. Estamos en un planeta en el que los muchachos son educados sólo para la guerra y la supervivencia. Se está formando el ejército más efectivo de asesinos de la historia de la humanidad. ¿Existe el bélico planeta Gliese 581D, o es una metáfora de las superpotencias terráqueas? ¿Los instintos humanos y los sentimientos pueden vencer a la alienación a la que son sometidos? ¿Novela de anticipación o sátira cruel sobre la realidad actual?

-Un día en la vida del inmortal Mathieu, de Mario Martín Gijón. Año 2070, el ser humano ha logrado la inmortalidad, el gran sueño. El ataque perpetrado hace dos días contra las torres computacionales situadas en Siberia y que regulaban flujos de información decisiva para el mantenimiento de miles de personas, ha sido ya comunicado a la población. Se puede perder todo lo logrado en la lucha contra el envejecimiento y la muerte. Novela prospectiva que nos plantea cuestiones como la dependencia que tenemos de la sociedad.

-Titanes, de Félix Díaz, al que los más viejos recordamos por sus primeras (y lejanas) publicaciones en la mítica revista Nueva Dimensión. Recordemos que aquella extraordinaria revista desapareció en 1983, así pues, es un clásico. ¿Qué sucede en Titanes? En 2099, la nave espacial Cassini sufre un accidente en Titán, el satélite de Saturno. Sobre las nieves de metano y amoníaco, a 180 grados bajo cero, los supervivientes han de hacer comerse a sus muertos hasta que llegue el rescate desde la Tierra. Recuerda a la desgracia del avión estrellado en los Andes en 1972, pero ¿sigue vigente la misma ética?

Presentarán los libros y la colección 2099, uno de los más importantes escritores actuales de ciencia ficción, fantasía y terror, Eduardo Vaquerizo, quien ya participó en las antologías 2099 y 2099-b, y el editor de Ediciones Irreverentes, Miguel Ángel de Rus. Ellos, junto a Pedro Pujante, Abel Bri, Mario Martín Gijón y Félix Díaz, demostrarán que la ciencia ficción es un arma cargada de futuro.

Recuerda, el viernes, 28 de febrero, a las 19,30h, en la librería Estudio en Escarlata (Calle de Guzmán el Bueno, 46, 28015 Madrid). Si no la conoces aún, aquí tienes el mapa para llegar.

Al final del acto nos tomaremos algo fresquito, para luchar contra los calores que padece Madrid.

Y aprovechamos para presentarte nuestro blog de Ciencia Ficción, Planeta Cifi.

Te esperamos en el acto, estás invitado a la fiesta de la ciencia ficción.

lunes, 17 de febrero de 2014

4 libros y una antología, suena parecido a 4 bodas y un funeral, pero no es lo mismo

¿Estás dispuesto a entrar en contacto con los más alocados escritores españoles de Ciencia Ficción? ¿Quieres que te firmen sus libros? ¿Tocarlos?
Te anticipamos que estarán el viernes 28 de febrero, desde las 19,30h, en la librería Estudio en Escarlata, http://www.estudioenescarlata.com/, Calle Calle de Guzmán el Bueno, 46, Madrid, los protagonistas de la foto: Eduardo Vaquerizo, Pedro Pujante, Abel Bri, Félix Díaz, Mario Martín Gijón y el editor de todos ellos, Miguel Ángel de Rus. Ediciones Irreverentes te amenaza con lo mejor de su colección 2099.



sábado, 15 de febrero de 2014

Entrevista a Mario Martín Gijón, por la "Un día en la vida del inmortal Mathieu"

P.- ¿Mathieu Beaujour, personaje de la novela, esconde alguna clave?
R.-Como dije en una ocasión, no puedo entender la escritura de ficción sino como una forma de dar voz a personajes ficticios que empiezan a hablarme. Empecé a escuchar a Mathieu Beaujour, a través del tiempo y del espacio, hacia finales de 2008, y supongo que empecé a oírle por un interés cada vez más acuciante por las mismas cosas que le ocupaban a él. Todos los avances biotecnológicos que se cumplen en el año 2070, en el que se sitúa Mathieu, han sido previstos desde hace años por científicos y pensadores como Raymond Kurzweil, Aubrey de Grey, Nick Bostrom o Allen Buchanan, del movimiento transhumanista, por desgracia aún poco conocido en nuestro país. El apellido del personaje, obviamente, puede referirse a su condición idealista y utópica, y su empeño por construir días mejores. No se refiere a ninguna persona de actualidad, si es a lo que te refieres.

P.-¿Cuál es la fórmula para que una novela fantástica funcione?
R.-No sé si esta novela funcionará o no, eso deberán decidirlo los lectores. De todas formas, creo que en este caso sería más apropiado hablar de novela prospectiva o futurista, que trata un desarrollo seguramente poco probable del mundo, pero más factible, sin duda, que los viajes en naves espaciales. El protagonista de mi novela dice en un momento: “Recuerdo con qué ingenuidad, hace más de un siglo, creíamos que nuestro futuro estaba en lejanos viajes interestelares (...) Pero los viajes más importantes, las expediciones más escalofriantes y los pasos más gigantescos para la humanidad fueron, por supuesto, los que se realizaron dentro de nosotros mismos”. Creo que en un intento como éste es preferible no pretender describir demasiado en detalle un futuro que siempre será imprevisible, dejar una zona de incertidumbre que cada lector pueda completar a su gusto.

 P.- ¿Cuáles son tus referentes literarios?
R.- Soy muy promiscuo literariamente y por otra parte nunca me he sentido parte de un grupo o corriente literaria. En este libro en concreto hay guiños a escritores como Michel Houellebecq, Ricardo Menéndez Salmón o J. G. Ballard, pero sin embargo creo que la influencia más decisiva en este libro han sido los ensayos predictivos de autores como los que mencioné antes. Por otra parte, la figura de Miguel de Unamuno está muy presente en la obra, pero desde una óptica que a mi entender le vuelve más actual que nunca.
  
P.- El tiempo es un elemento importante, ¿es una noción clara para ti, cómo defines el tiempo?
R.- Vaya, menuda pregunta, Astrida. ¿Lo es para alguien? Somos tiempo, no hay que haber leído a Heidegger para saberlo, y por eso cualquier modificación en nuestro lapso vital cambiaría nuestra óptica sobre muchas cosas. La radical longevidad de la que disfrutan los habitantes del mundo de Mathieu (quiero especificar que no son inmortales en sentido estricto, y probablemente nunca lo serán, aunque es el objetivo que persiguen, como lo persigue Kurzweil y otros) supondría una forma muy distinta de ver las cosas, desde el desarrollo de una carrera profesional hasta las relaciones personales. Mathieu Beaujour, como psicólogo y optimista que es, enfatiza los aspectos positivos, como el mayor tiempo que existe para disponer de otras oportunidades en la vida, pero también hay otros nada positivos.
P.- ¿Crees que el futuro del que nos habla la novela va a cumplirse?
R- No quise hacer de profeta, aunque me interesa señalar que los cambios más importantes de la vida en ese año 2070 son factibles y ya han sido realizados en parte. Otra cosa es que naturalmente quienes tienen los medios y el dinero para financiar la investigación en mejorar las condiciones de vida o alargar ésta prefieren emplearlo en otros fines. Es la tragedia del científico, depender casi siempre de seres con unos horizontes incomparablemente más estrechos y mezquinos. Cuando empecé a escribir esta novela no sufríamos una situación de crisis y decadencia política tan desesperanzadora. Con todo, la situación en la que viven los contemporáneos de Mathieu no es envidiable en muchos aspectos. Me interesaba describir un futuro posible y a la vez radicalmente distinto a nuestro presente. 


Un día en la vida del inmortal Mathieu, Mario Martín Gijón

Año 2070. El psicólogo Mathieu Beaujour, que se sometió hace años a la integración total biónica, se dispone a una dura jornada de trabajo. El ataque perpetrado dos días antes contra las torres computacionales situadas en Siberia y que regulaban flujos de información decisiva para el mantenimiento de miles de personas, ha sido ya comunicado a la población. Ante la amenaza que se cierne sobre una humanidad que creía haber superado el temor a lo inevitable e inminente de la desaparición y confiaba en prolongar su existencia indefinidamente, el doctor Beaujour recuerda el difícil camino recorrido en su lucha contra el envejecimiento y la muerte. En la sociedad transhumana a cuyo advenimiento contribuyó Mathieu, hombres y mujeres no tienen fecha de caducidad. No necesitan nutrirse, ni desplazarse físicamente, y el contacto físico tal como lo entendemos nosotros ha sido superado desde hace mucho por el virtual. Pero la prolongación vital indefinida no hace sino agravar la importancia de problemas como la identidad a través del cambio, la culpa o el recuerdo de los que se fueron. ¿Cuáles son los límites de la libertad y la dependencia en un mundo conectado? ¿Quiénes están detrás del atentado que por primera vez pone en riesgo una civilización en la que, tras milenios de guerras inútiles, se había decidido supeditarlo todo a la protección de la vida humana? Novela prospectiva que plantea cuestiones tan incómodas como decisivas, a través de una galería de personajes únicos.
     Esta obra ha sido publicada por recomendación del jurado del Primer Premio 451 de novela de Ciencia Ficción.

Mario Martín Gijón 
(Villanueva de la Serena, Badajoz, 1979). Ha ejercido la docencia en las universidades de Marburgo (Alemania) y Brno (República Checa).
Actualmente es profesor en la Universidad de Extremadura. Es autor de varios libros de ensayo, entre los que destacanUna poesía de la presencia (Premio Gerardo Diego, 2009), Los (anti)intelectuales de la derecha en España (2011) y La patria imaginada de Máximo José Kahn (Premio Amado Alonso, 2012). Asimismo, ha publicado los poemarios Latidos y desplantes (2011) y Rendicción (2013), y el libro de relatos Inconvenientes del turismo en Praga (Premio Tigre Juan, 2012). Un día en la vida del inmortal Mathieu es su primera novela.