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lunes, 3 de octubre de 2016

Regreso a un mundo feliz, antología de ciencia ficción de Ediciones Irreverentes

Aldous Huxley iluminó a la humanidad en 1932 al mostrarnos cómo serían las dictaduras del futuro en su novela Un mundo feliz, un libro que aún hoy resulta visionario y que ha influido en la literatura, el cine, la música y la filosofía. Sus predicciones del uso de drogas para manejar a las masas, la eliminación de la individualidad desde la infancia, la creación de "estados de trance" para instalar doctrinas, la reproducción asistida, el sexo como entretenimiento, los altavoces ubicuos y los sucedáneos de pasiones, son el mejor retrato de nuestro tiempo. Posteriormente publicó Nueva visita a un mundo feliz, aparecido en 1958, una recopilación de ensayos sobre los temas desarrollados en la novela que ahondan con eficacia en lo anunciado.
En Ediciones Irreverentes surgió la duda de cómo sería el mundo feliz que se podría intuir décadas después. A esa pregunta responden con sus relatos en Regreso a un mundo feliz Miguel Ángel de Rus, Elena Marqués, Félix Díaz, Teresa Galeote, Francisco Javier Illán Vivas, Olga Mínguez Pastor, Belén Rodríguez Quintero, José Luis Caramés Lage, Francisco Legaz, Francisco José Segovia Ramos, Nelson Verástegui y Pedro Amorós, quien además es autor del prólogo, en el que se afirma "Las advertencias de Huxley no se cierran con la cuestión de la energía nuclear. La imagen del totalitarismo avanzando con frenesí es recurrente en el pensamiento de Huxley. Los estados emplean todos los métodos a su alcance para lograr el objetivo que planean: la servidumbre. (…) La tragedia radica en nuestra incapacidad para frenar a las organizaciones comerciales y políticas que, implantando sofisticadas técnicas de manipulación y favoreciendo los intereses de una minoría, controlan las ideas y los sentimientos de las masas". 
Partiendo de estas premisas, este grupo de autores elucubra sobre las modernas formas de manipulación, de reescritura de la historia, de entretenimiento generalizado de que no haya tiempo para pensar, lo cual, vista la sociedad actual, han logrado con éxito.
Podrán ser llamados conspiranoicos, obsesionados por el Club Bilderberg o los Illuminati, por aquellos cuya mente ya ha sido absorbida por el mundo feliz, pero en estos relatos nos avisan de nuestra esclavitud. Puedes engancharte a tu nuevo iPhone y escuchar a tu estrella pop yanqui preferida, o leer y meditar. Tu postura estará marcada por tu condición de alfa, beta, gamma, delta o épsilon.

viernes, 29 de abril de 2016

Vídeo de "Los huéspedes" de Pedro Pujante



Vídeo de Los huéspedes de Pedro Pujante, publicado por Ediciones Irreverentes

Pedro Pujante presenta su nueva novela de ciencia ficción “Los huéspedes”, en Alhama y Murcia

El escritor murciano Pedro Pujante, ganador del Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción, presenta su nueva novela, Los huéspedes, publicada Ediciones Irreverentes, y con prólogo del político y escritor Joaquín Leguina, en Alhama y Murcia y Murcia. Los actos previsto son los siguientes:
            Miércoles 4 de mayo, a las 20,30h, en el Museo de los Baños (Alhama). Presentan Francisco Gomáriz y Pedro Pujante.
     Jueves, 5 de mayo, Biblioteca Río Segura (Cuartel de Artillería) de Murcia. El autor conversará con José Belmonte.

            Qué es “Los huéspedes”

Todo empieza con un escritor que es invitado a un simposio de "literatura secreta" en un pueblo pintoresco y fantasmal de Extremadura Llamado Higueras. Al poco de llegar a su destino, Roberto Hernández, protagonista y narrador, conoce a un estrafalario doctor que se hace llamar Faustino, cuyas intenciones no parecen fiables, y a la bella Rocío Ramos y comprenderá que el amor es una aventura cíclica e infinita que se repite a lo largo del tiempo. Todo es muy extraño, porque: ¿qué es la literatura secreta? ¿Están realmente donde creen estar? ¿Es Higueras un pueblo de Extremadura o una ficción? ¿Por qué se trató de clonar al insigne escritor Francisco Umbral? Bienvenidos a esta distopía de ficción rural, fantástica y desternillante, una novela disparatada en los límites de… ¿todo? 
            Joaquín Leguina describe así al protagonista de Los huéspedes, “Hernández es un hombre tímido, tranquilo y bebedor. Un escritor que sobrevive sin éxitos, pero que sigue trabajando en lo único que cree saber hacer: escribir. Un hombre solitario”. Y sobre el extraño pueblo extremeño, afirma Leguina “al llegar a Higueras su cansancio se va a convertir en una actividad tan insólita como trepidante, pues allí comienzan a pasar cosas inesperadas y, sobre todo, sorprendentes. En esa parte, que no le voy a destripar al lector, el autor nos meterá en un mundo en el cual el espacio y el tiempo ya no serán los mismos”.
            Afirma la web de ciencia ficción Literfan: "Pujante, al igual que el genial Borges, logra hacer de lo local universal, compartir su profundo amor por la literatura y ofrecer una visión cósmica del ser humano".

            El autor: Pedro Pujante

Es colaborador del diario La Opinión de Murcia y su suplemento literario Libros, del blog La tormenta en un vaso, Revista de Letras y Culturamas, entre otros. Diplomado en Magisterio y Master en Literatura Comparada Europea por la Universidad de Murcia. Compagina la docencia con la escritura.

Ha publicado los libros de relatos Espejos y otras orillas, Déjà-vu (Premio Latin Heritage Foundation) e Hijos de un dios extraño; y las novelas El absurdo fin de la realidad (Premio Irreverentes 451 de Ciencia Ficción) y Los huéspedes, ambas en Ediciones Irreverentes. Ha sido galardonado con distintos premios por su obra. 

            Afirma Pedro Pujante sobre su obra

            Sobre paralelismos y diferencias  con El absurdo fin de la realidad “Cuando acabas un libro te apetece escribir algo diferente, no quieres aburrirte ni aburrir al lector con más de lo mismo. Así que en esta historia he trazado un argumento más descabellado si cabe que en mi anterior novela, y mucho más imprevisible, pero ambas novelas comparten el tono, la ironía y el intento de escapar de solemnidades a través de un juego literario novedoso. Una de las reglas que me impuse en esta novela fue ser más directo, evitar las meditaciones literarias y circunloquios del narrador y ceñirme más a la peripecia, a la trama, a la aventura. De hecho, creo que es la novela más trepidante y huidiza que he escrito”.
            Pedro Pujante reconoce influencias literarias: Cada cierto tiempo mis dioses varían, salvo excepciones. Tengo un canon portátil en el que siempre está Vila-Matas, César Aira, Umbral, Mario Bellatin, las obras de teatro de Beckett, Borges, Gómez de la Serna, Cortázar, Shakespeare, Mario Levrero...  Pero trato de hacer un trabajo que tenga mi sello. De autores de ciencia ficción, me han influido Bradbury, K. Dick y Stanislav Lem. ”.

            Y medita sobre la proliferación y la calidad de los autores murcianos: “¿De verdad somos tantos escritores en Murcia? Lo que sí he comprobado es que en los últimos años publican una gran cantidad de escritores murcianos (¿Generación Morcilla?) de gran calidad. No voy a nombrar a nadie porque la lista en muy larga y seguro que me dejo a muchos sin incluir. Lo importante no es que se escriba mucho, sino que lo que se publica sea de calidad. Y creo que el listón en Murcia está muy alto. Los lectores, las editoriales de prestigio y los premios a nivel nacional lo dicen todo”.

domingo, 10 de abril de 2016

Ediciones Irreverentes presentó en la librería Burma la novela de ciencia ficción Pangea, de Adrián Tejeda Cano


Ediciones Irreverentes ha presentado en la librería Burma la novela de ciencia ficción Pangea, de Adrián Tejeda Cano, siendo los presentadores los escritores Guillermo Sastre y Miguel Ángel de Rus  y contando con la presencia de Carmen Arche, Vera Kuharava (Autora del reportaje fotográfico), Pilu Del Rio, Pilar Blanco, el escritor mexicano Patricio Lombera González, el presentador de Onda Madrid Sergio Rodriguez, y el dramaturgo Luis Valderrama, entre otros 


Más información http://www.edicionesirreverentes.com/2099/Pangea.htm

lunes, 26 de enero de 2015

Filósofos de las fantasías, artículo de Pedro Pujante

Al igual que en todas las parcelas o manifestaciones del arte y la cultura, las corrientes literarias, como un oleaje eléctrico y caprichoso, van y vienen sin que fácilmente podamos predecir el azaroso acontecer que les aguarda. En este vaivén a través del tiempo se desplaza una nave singular que, desde que se materializase allá por el siglo XX, todavía no ha abandonado su singladura por el cosmos literario. Nos referimos a la Ciencia Ficción (CIFI). Subgénero literario que podría calificarse de ficción o fantasía que incluye viajes en el tiempo, tecnologías imposibles o sofisticadas, exploración del futuro o personajes y ambientaciones extraterrestres.
Si bien es cierto que autores visionarios del siglo XIX, de la talla de Julio Verne o H.G. Wells, impulsaron el género hasta cotas astronómicas de popularidad y prestigio (aquél, a través de una disimulada alegoría político-social y éste con un marcado acento científico y especulativo) no sería hasta los años veinte cuando adquiriría el estatus de género en sí mismo. En 1926, aparece por primera vez el término ´Science Fiction´ en la revista Amazing Stories que publicaba Hugo Gernsback.
Pero si decidimos viajar en al pasado y rastrear los primeros gérmenes de esta literatura de especulación científica hallaremos precursores de este subgénero tan peculiar. En el siglo II Luciano de Samosata (Samosata, Siria, 125/181 d.C.) escribió un cuento titulado Historia verdadera en el que se detalla un disparatado viaje a la luna de un modo irónico y desenfadado pero que ya asienta lo que llegaría a ser una constante en la literatura fantástica: la preocupación por el mundo extraterrestre, los viajes estelares y descripciones de, en este caso, los selenitas y sus costumbres. Otro autor, abuelo de la CIFI, es Cyrano de Bergerac (París, 1619/Sannois, 1655) que en el siglo XVII firmó un extraño libro titulado L´autre monde (El otro mundo) en el que nos narra un viaje a la Luna y otro al Sol. En definitiva, y a pesar de su evidente intención de mostrar su filosofía materialista y hacer una crítica de su sociedad, no deja de ser un antecedente claro de la literatura de viajes espaciales.
La crítica, con respecto a las dos obras anteriores, se muestra dividida. Si bien a la luz de algunas teorías que consideran la CIFI como una literatura de anticipación con elementos principalmente científicos y plausibles, estos textos faltos de rigidez estarían fuera del espectro de la vertiente más pura del género. No obstante, sí que aplicando el término en un sentido más amplio y recogiendo todo aquel trabajo literario que contemple una ficción fantástica en la que otros mundos y seres son descritos o propuestos, estos proto-autores, junto a otros como Mary Shelley, podrían ser incluidos en la nómina de ´Maestros del género´.
Ya en el siglo XX la naturaleza dúctil del género en particular, y de la propia literatura en general, abrirá el camino a diferentes y variadas ramificaciones de otros subgéneros, tales como el steam-punk, cyberpunk o el diésel-punk, imposibles de abarcar en este artículo. Aparecerán los más dispares relatos fantásticos, la fantasía épica o de aventuras de toda índole que entremezclan elementos, técnicas narrativas o argumentos que difícilmente seríamos capaces de clasificar de un modo satisfactorio. Autores de prestigio como el soviético Zamiatin, los británicos George Orwell o Aldous Huxley, que se valieron de los mecanismos de la CIFI para dibujar un futuro regido por un racionalismo feroz; o escritores del mundo hispano como Bioy Casares que, en La invención de Morel narraba una historia de amor imposible aderezada con una tecnología fantástica, encumbraron la CIFI y le dieron el estatus de literatura de calidad. Otros autores propiamente de CIFI como Ray Bradbury, Philip K, Dick, Asimov o el gran Stanislaw Lem alcanzarían las cotas más vertiginosas de la literatura de CIFI, establecerían sus bases y asentarían los cánones de una literatura de Ciencia Ficción que todos conocemos hoy día.
En los años 70, debido a los avances de la época (el hombre pisa la Luna en el 69) o al éxito de películas como Star Trek o Star Wars, el género experimentaría un auge nunca antes visto. No solo en el más influyente mundo anglosajón. También en la entonces llamada URSS, en Japón o en España. En nuestro país el género se hace notar. Aparecen fanzines como Nueva Dimensión y autores de la talla de Domingo Santos, padre español de la CIFI y promotor de variados proyectos editoriales y literarios de ciencia ficción. Entre estos proyectos se hallan varias antologías de autores españoles, hoy día, tristemente olvidados, como Sebastián Martínez o Ángel Torres Quesada cuyos relatos y novelas son pequeñas joyas y paradigmas de una literatura que se ha desarrollado al margen del stablishment. De hecho, no conozco autor de ciencia ficción que se halla alzado con el Cervantes, el Nobel (a excepción de Doris Lessing, quien firmó al menos una novela de este género) o el Goncourt. Bien es cierto que hay premios específicos para obras de CIFI, terror o fantasía, pero no encuentro razones para que autores como Ray Bradbury o Stanislaw Lem no hayan recibido un reconocimiento internacional más allá del género en el que se inscriben de forma reduccionista sus complejos artefactos literarios.
Al comienzo de este artículo señalábamos que la ciencia ficción oscila en el pendular imprevisible de la historia de la literatura. Y hoy día se aprecia un ligero repunte en el interés del gran público por el consumo de historias de CIFI. Uno de los indicadores de este ´germinar´ se encuentra en las salas de cine y en la masiva producción de filmes que proliferan, tanto de gran calidad, como de marcado sesgo comercial y destinados a un público juvenil y de exigencia cuestionable
Futuristas entregas (muchas veces, precuelas) que recuperan las antiguas sagas de Star Trek o viejos títulos como la reciente revisión de Robocop; nuevas distopías cargadas de efectos especiales y protagonizadas por estrellas de Hollywood; subgéneros como la zombimanía que se entremezclan con la más pura fantasía futurista en apocalípticos escenarios de contaminaciones a escala mundial (recientemente Guerra Mundial Z o la ya clásica y tan revisada El último hombre vivo que tuvo su último remake en Soy leyenda, retomando el título original del prolífico Matheson). En definitiva, trazas del creciente interés por la ciencia ficción que está mostrando el público, un interés que de algún modo tiene su repercusión en el ámbito literario en un proceso de simbiosis en el que cine, literatura y videojuegos se retroalimentan a gran velocidad.
A esto hay que añadir el crepitar que se siente en los sellos editoriales: algunos como Dolmen que mantiene una línea en exclusiva para el cosmos de los zombies, y otras empresas más recientes como la nueva Oz Editorial, los sellos Omicron de Roca, Fantascy de Random House o Ediciones Irreverentes que se arriesga con la línea 2099 en un vigoroso intento de rescatar el espíritu pulp del pasado siglo así como el de las míticas revistas españolas pioneras, Nueva Dimensión, o la más reciente Scifiword.
La ciencia ficción ensancha cada vez más sus redes y se extiende por los meandros de la cultura, siempre porosa, hasta llegar a ser un elemento más de nuestro variopinto paisaje natural. Es mucho más que un género; es una filosofía puramente estética, que en cine y literatura ha sabido canalizar su espíritu visionario y especulativo. Una forma de entender y transformar la ficción, una manifestación de las inquietudes y preocupaciones humanas. Preocupaciones por el tiempo, por esos remotos limbos que son el futuro y el espacio exterior con todo lo que en ellos atisbamos: fantasías científicas, mundos alienígenas, viajes a épocas venideras o universos paralelos de los que la física cuántica ya parece hacerse eco hace tiempo y catalogar en su inventario de materias científicas.
En definitiva, la CIFI no es otra cosa que nuestra más sofisticada preocupación del hombre por el porvenir, una especulación filosófica y existencial que a través de un tratamiento estético, imaginativo y cultural ha cobrado la forma con la que hoy la conocemos. Y es que como afirmó Einstein al respecto de la investigación científica, «la imaginación es más importante que el conocimiento». Y no cabe duda de que la literatura de anticipación ha dado buenas pruebas de ello.
Es por lo tanto el escritor de este tipo de fantasmagorías un pensador, un filósofo que intuye fantasías e imágenes plausibles, que nos coloca frente al espejo tembloroso de lo desconocido, de lo que podría ocurrir (distopía), de lo que pudiera haber sido (ucronía) o simplemente que fabula sin otro propósito que el meramente estético pero que, no obstante, nos revela qué de extrañamiento hay en nosotros mismos en relación con el insólito mundo que nos envuelve. La literatura de ciencia ficción no es un subproducto que se ocupa de desentrañar entelequias infantiles del espacio exterior. Es una fuerza natural del más profundo pensamiento humano, que está en el imaginario colectivo de todos nosotros y, que al parecer, está más viva que nunca


Artículo de Pedro Pujante, publicado originalmente en La opinión de Murcia http://www.laopiniondemurcia.es/cultura-sociedad/2014/03/03/filosofos-fantasias/540384.html 

miércoles, 11 de junio de 2014

Noche de ciencia ficción en Murcia. 12 de junio en la librería Diego Marín Pedro Pujante, Abel Bri, Pedro Amorós, 2099...

Noche de Ciencia Ficción en Murcia organizada por Ediciones Irreverentes. Jueves 12 de junio, desde las 19 horas. Se presentan tres libros de Ciencia ficción en Murcia, en la librería Diego Marín, C. Merced, 25: jueves 12 de junio, a las 19 horas.
 
     Ejerce de presentador el escritor murciano Pedro Amorós
     Los libros son:
-El absurdo fin de la realidad, del murciano Pedro Pujante http://www.edicionesirreverentes.com/2099/PedroPujante.html
-2099-B, antología con ambos autores y con Elia Barceló, José Luis Garci, Miquel Barceló, Eduardo Vaquerizo, Félix Díaz y el murciano Francisco Javier Illán vivas, entre otros. http://www.edicionesirreverentes.com/2099/2099B.html

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De qué tratan los libros

El absurdo fin de la realidad cuenta la inminente llegada de un ovni a un pueblo mediterráneo y la preparación de sus habitantes para recibir a los visitantes alienígenas. El narrador relata cómo prepara un discurso de bienvenida para los extraterrestres, salpicando anécdotas, reflexiones sobre literatura, filosofía, cine, humor, necrofilia romántica y chascarrillos vecinales a partes iguales. Pero a medida que el día de la llegada del platillo se acerca, las cosas se complican. Fenómenos extraños comienzan a ocurrir en el pueblo: saltos en el tiempo, aparición de misteriosas puertas que comunican con otras dimensiones, visiones estrambóticas y un final delirante e inesperado que dará un giro a toda la novela hasta convencernos de que la realidad no es más que un espejismo, un teatro del absurdo. ¿Una sátira de Bienvenido, Mister Marshall en la España de un futuro probable que sigue siendo la misma? Algo de ello hay. Metaliteratura con Camus, Dostoievski, Kafka, Quentin Tarantino, Keats, Coleridge, Shelley, Byron y muchos más genios de la pluma que conforman el universo paranoico de nuestro protagonista. El absurdo fin de la realidad es la obra ganadora del I Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción.

Pedro Pujante (Murcia, 1976). Ha publicado los libros Hijos de un dios extraño, Espejos y otras orillas, Déja-vu —Premio Latin Heritage Foundation 2011— y ha participado en diversas antologías. Actualmente escribe una columna en el periódico La opinión de Murcia y ejerce la crítica literaria. Entre sus premios cabe destacar: I Premio Internacional de relato Marcelino Menéndez; Finalista I Premio de Relato corto Ciudad de Torrevieja; Finalista I Concurso Microrrelatos Acen 2011.

Ander. Un muchacho a quien conocen como Rana nos cuenta la extraña historia de su vida, que comenzó a cambiar cuando conoció a su nuevo compañero de habitación, Ander. No se trata de dos estudiantes, sino de dos aprendices de asesinos. Ambos están siendo adiestrados en un planeta de condiciones extremas cuyo único fin es formar al ejército de asesinos más eficiente que haya existido jamás. Su adiestramiento se basa en la selección natural, en que los más fuertes sobreviven. Sin embargo, aunque en este lugar nadie les enseña la amistad, ni el amor, estos sentimientos terminarán apareciendo como una parte más de la esencia humana, aunque tendrán que esconder sus debilidades, sus lazos emocionales, al menos, hasta que logren salir del planeta Gliese 581D, también conocido como Dante. Ander, de Abel Bri, es la novela finalista y Mención Especial del jurado, del primer Premio 451 de novela de Ciencia Ficción, entre obras de 24 países. Obra inspirada por Dune, pero cercana a la más vanguardista ciencia ficción, la historia está construida sobre un héroe humano e imperfecto, pero admirado y venerado por cuantos le rodean. ¿Cyber punk, afterpunk, distopía post-industrial, literatura catastrofista? Que el lector decida.

Abel Bri (Elche, 1980) Licenciado en periodismo y profesor de Lengua y Literatura. Ha publicado las novelas Surcos en el alma y la trilogía Crónicas del fin de un mundo. Ha participado en diversas antologías, entre ellas 2099, en la que Ediciones Irreverentes ha seleccionado la mejor ciencia ficción actual en español, junto a autores de España, Venezuela, Brasil, Chile, México, Cuba, Costa Rica y Argentina.

2099-b reúne la mejor ciencia ficción creada en español en los últimos años: treinta autores de España, Venezuela, Brasil, Chile, México, Cuba, Costa Rica y Argentina. Tras el gran éxito de la antología 2099, número 100 de la colección de Narrativa de Ediciones Irreverentes, la editorial ha creado una colección dedicada a la ciencia ficción, que se abre con 2099-b, y que pretende no sólo mostrar la ciencia ficción actual, sino también recuperar el espíritu de las revistas y fanzines pioneros de la ciencia ficción y de aquellos cómics de ciencia ficción que desde España llegaron a todo el mundo. 2099 y 2099-b son el inicio de una serie de antologías que tratarán este género literario desde todos los puntos de vista posibles. En este libro, cuya edición literaria ha corrido a cargo de Francisco Elia Barceló, José Luis Garci, Miquel Barceló, Eduardo Vaquerizo, Félix Díaz, Gustavo Prieto, Abel Bri, Fernando López Guisado, Miguel Gª Oliver, Antonio Ayala Castejón, Gonzalo Lozano Rosch, Cristóbal Sánchez Morales, José Luis Caramés Lage, Iratxe Celaya Salvatierra, Raymond Mora Espinosa, Pedro Pujante, Juan Vivancos Antón, Nora Ibarra, Alfonso Villar Guerrero, Francisco Javier Masegosa, Elena Marqués, Laura Quijano Vincenzi, Francisco José Segovia Ramos, Sergio Gaut vel Hartman, I.C. Tirapegui, Teófilo Huerta, Irel Faustina Bermejo, Erick J. Mota y Joseba Iturrate. El fin de la civilización, la lucha conservadora contra los avances científicos, viajes espaciales contados en años-luz, desastres, encuentros entre distintas civilizaciones, seres humanos perfeccionados, son el eje central de esta antología que reúne lo mejor del ingenio hispano.

viernes, 9 de mayo de 2014

La clepsidra de Neptuno, de Miguel Gómez Yebra. ¿Ciencia ficción? ¿Ucronía? ¿Una comunidad pitagórica relacionada con extraterrestres?

¿Ciencia ficción? ¿Ucronía? ¿Una comunidad pitagórica relacionada con extraterrestres? ¿Es un delirio? Vicente es un joven grafólogo que trabaja para una emisora local de televisión analizando la letra de los participantes en un concurso. Desea llevar una existencia tranquila junto a su novia, Nuria, profesora de matemáticas en un instituto de la ciudad en que residen, pero a raíz de una pintada injuriosa dirigida a ella, escrita por uno de sus alumnos en un servicio, todo empieza a complicarse. Vicente se ve obligado a entrar en relación con la familia del adolescente, impelido por los requerimientos de Nuria, cuyo enérgico carácter se impone a la pusilanimidad del grafólogo. Entonces, Vicente queda sumido en una trama donde cobran protagonismo dos comunidades pitagóricas. Los miembros de una de estas se consideran herederos de un grupo de mudéjares, los áureos, pitagóricos que habían subsistido secretamente desde el siglo IV o quizá III antes de Cristo (cuando se supone que desaparecieron) hasta el siglo XV, amenazando la tranquilidad anhelada por el joven, y hasta su propia vida, tras hacer un análisis de parte de un misterioso manuscrito en poder del displicente alumno de su novia.
            Miguel Gómez Yebra, Licenciado en Matemáticas y en Filosofía y Ciencias de la Educación, reside en Alhaurín de la Torre desde el año 2000. Nació en Sarria (Lugo), pero desde los once años vive en Andalucía, primero en Málaga y posteriormente en El Puerto de Santa María (Cádiz), donde escribe su novela Más allá del Ecuador, finalista (1993) en el Premio UPC de Barcelona. También ha sido finalista en el II Premio de Poesía El Ermitaño (El Puerto de Santa María, 1999), con su libro Álbum de otoño, y en el V Premio de Poesía María Luisa García Sierra (2003), con el poemario Visiones de crisálida, que se publica en el año 2006 (Ediciones Dauro). En octubre de 2004 publicó su novela Las pirámides de Azulia (Editorial Río Henares).

24 euros - 534 páginas  - ISBN: 978-84-96115-85-9
Toda la información sobre el libro en http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/clepsidra.htm
Puedes comprarlo en este enlace, y te regalan otro título *

Por unos Watt de más… relato de Erick Mota de la antología "2099" de Ediciones Irreverentes

Relato de Erik Mota extraído del libro 2099 http://www.edicionesirreverentes.com/2099/2099.html
Si compras esta fantástica antología, te regalan otro título de cifi en este enlace *
  
—¡Hey, usted! ¡Su carnet de identidad, por favor! —la voz del policía, modulada por los altavoces del casco, inundó la calle— ¡Y el suyo también, ciudadano!
Por un instante todos los peatones de detuvieron. El suceso duró apenas unos segundos. La llamada estaba dirigida a dos personas que llevaban una carretilla a toda prisa. Estaban a punto de desaparecer por una calle poco transitada cuando el policía los llamó. El hombre alto de la camiseta y el forzudo con la camisa abierta se detuvieron.
Pese a no tratarse de un policía de la brigada especial, la armadura personal de kevlar, el ancho escudo transparente y el bastón de estática constituían una amenaza igualmente aterradora. El policía era considerablemente alto, muy por encima del estándar, incluso si no hubiera llevado el equipo anti motín habría resultado impresionante. A paso lento el oficial se acercó a la carretilla.
—¿Qué llevan ahí?
—Nada, oficial. —dijo el alto—. Solo materiales de construcción.
—Eso, eso —añadió el fuerte agregando un tic nervioso a sus palabras—. Un poco de polvo de piedra y arena. Nada más.
—¿Ustedes se creen que yo soy bobo? —el policía alzó el bastón y tocó el saco con la punta. El sonido metálico llegó a todos por igual— ¿De cuando acá el polvo de piedra y la arena suenan así?
Ambos hombres comenzaron a sudar frío.
Ninguno de los hombres consideraba al policía una amenaza seria. Ni siquiera el bastón constituía un problema. En muchas ocasiones habían recibido golpes de estática. El escudo anti motín o la armadura tampoco era un problema. Aquel hombre uniformado y cubierto de kevlar no los intimidaba. Pero, desde la esquina, un artefacto colgado de un viejo poste apuntaba hacia ellos. Su forma era alargada como un fusil pesado. A su lado, una cámara panorámica escudriñaba la calle mientras todo el equipo se sacudía y apuntaba.
Un arma-robot.
La verdadera policía en las calles.
Equipos sin vida. Vigilantes de las calles y las aceras. Respondiendo solo a la lógica de sus fríos cerebros. Tenían todo tipo de municiones. Balas ordinarias, plásticas, perforantes, antiblindados, cañones de gel inmovilizante, espuma, granadas aturdidoras... de todo. Un verdadero arsenal usado según los designios de una Inteligencia Artificial patentada en Japón y ensamblada en China. Un policía incorrupto autorizado a emplear cualquier tipo de fuerza con tal de mantener el orden. La solución de la República Popular China contra la corrupción policial. Los famosos Guardianes de Beijing ya estaban en la Habana.
Y estaban todas locas.
Lo mismo les daba por tirarle a todos los frikis que la cogían con los grupos de personas a partir de determinado número primo. Disparaban a los negros y a los de pelo largo por igual. Unas veces les atraían las lentejuelas, otras las parejas o los tríos. Incluso le disparaban a los propios policías. Imprimían en sus registros la palabra “Corrupción”. Si el oficial sobrevivía al ataque quedaba fuera del servicio deshonrosamente.
Todos temían a los Tiradores Eléctricos.
La mayoría transitaba por calles vecinales donde no los habían instalado. O en las horas picos cuando las multitudes les impedían disparar. Un protocolo anti manifestaciones les impedía a sus retorcidos cerebros digitales disparar a mucha gente junta. “Cosa de las naciones unidas y los derechos humanos”,
La presencia de aquel Tirador Eléctrico era lo que ponía nerviosos a aquellos hombres, acostumbrados a lidiar con la infantería policial. Hábiles como eran en quitar bastones o encontrar con un punzón las fisuras en las corazas. Pero incapaces de luchar contra el francotirador mecánico en lo alto de un poste.
—Está bien, oficial —dijo el alto—. Es una balita.
—Repite que no te oí.
—Una balita, un contenedor de corriente. Pero no pensábamos hacer nada malo con ella.
—¡Por supuesto! —rió el policía—. No se puede hacer nada peligroso con una balita. O se vende o se usa. Pero ambas cosas son ilegales.
—Mire, guardia, denos una oportunidad —interrumpió el fuerte—. Un hermano nuestro tiene a su mamá enferma y necesita unos watts de más...
—¿De cuanto es?
—350.
 *
 —Una de 350 ¿te cuadra?
—Pues sí ¿a cuánto?
—Cien.
—¡Oye, afloja!
—Mira lo que dice la tapa.
Podía leerse claramente en alfabeto cirílico: Corporación sleva. 350 kilowatt. Manténgase alejado del calor y los campos radioeléctricos. El intermediario mostró dos colmillos de oro en una sonrisa  
—¿Ves? Esto es calidad.
—¿Dónde conseguiste esto?
—Rompiendo el bloqueo, compañero. De dónde lo saqué no importa. Son 350 kilowatt. ¿Te interesa, sí o no?
—Claro que me interesa. Esto en el barrio se vende como pan caliente. A nadie le alcanza para todo el mes la corriente que dan por la libreta.
 *
 —Eso no son unos cuantos watts de más —dijo el policía en tono grave—. 350 kilos son una buena cantidad de dinero en la calle.
—Mire, guardia —comenzó a decir el hombre alto—. Le voy a hablar claro porque hablando los hombres se entienden. Acá el colega y yo tenemos antecedentes por tráfico ilegal de corriente eléctrica. Si nos lleva ahora nos va a buscar tremenda complicación. Posiblemente no podamos ver la calle en un buen tiempo. Nosotros no hemos hecho nada malo, solo resolverle a la gente... No se lo pido como policía. Se lo digo de hombre a hombre.
Se hizo un silencio incómodo.
A unos metros el arma-robot se sacudió, impaciente.
—Está bien —dijo por fin el policía—. Pueden irse. Pero la balita se queda aquí.
—Pero, oficial... —comenzó a decir el forzudo pero su compañero le sacudió el brazo.
—¿Quieres que te cargue con balita y todo? —continuó el policía— ¡Andando, largo de aquí!
El fuerte comenzó a murmurar la frase: “¡Qué clase de descaraos son todos ustedes! Deberían comprar más corriente a los rusos en lugar de tantas armas robot a los chinos…” Pero el alto tiró de él y ambos se alejaron. El policía, por su parte, miró hacia atrás para cerciorarse de que el arma girara hacia otra dirección. Cuando estuvo fuera de su rango de visión guardó el bastón en su funda y sacó un teléfono celular del bolsillo. Apagó el circuito interno de comunicaciones y marcó un número.
—Oigo —dijo femenina desde el otro lado de la línea.
—Katia, soy yo.
— ¡Papi! ¿No estabas trabajando?
—Sí. ¿Estás en la escuela?
—Acabo de salir de clases, pero por la tarde tengo turno de Educación Física y un laboratorio.
—¿A qué hora terminas?
—Tarde.
—¿Podrías escaparte un minuto y venir hasta Infanta y Carlos III? Necesito que lleves una cosa para la casa.
—¡Papá! Estoy en la escuela…
—La universidad está ahí mismo, chica. Esto es importante
—¡No es justo!
—Katia, atiéndeme. Tengo 350 kilowatt de corriente en una balita. La acabo de decomisar y el arma robot me está mirando todo el tiempo. ¿Aún quieres quedarte leyendo hasta tarde?
—Sí. De no ser porque tengo un padre fascista que corta la corriente de toda la casa a las once de la noche.
—Lo hago porque no nos alcanza la que nos dan por la libreta. No podemos usar el soporte vital de tu abuela y la computadora al mismo tiempo. ¿Quieres más corriente? Ven aquí y lleva la balita para la casa. Educación física puede esperar.
—¿A quién se la quitaste?
—¿Y eso qué importa?
—A un infeliz de seguro. ¡Abusador como eres!
—¿Tienes idea de cuanto vale una balita de 350 en la calle? La gente se está haciendo rica con eso. Si no tuviera el uniforme tendríamos que comprarla en lugar de la comida. ¡Acaba de venir, niña!
—Si no tuvieras el uniforme saldrías por quinta avenida con un letrero de “Abajo la Revolución Energética”.
—Y terminaría preso. Déjate de boberías y ven a recoger esto. Yo no puedo moverme de aquí.
—Voy saliendo —y colgó.
El policía guardó el teléfono, puso el escudo en el suelo y se estiró. Lentamente sintió como le traqueaba la columna y la sensación de placer se apoderó de él. Pese al calor de la armadura, el sol de la calle y el pesado cinturón comenzaba a sentirse bien. Acababa de resolver 350 kilowatts, sumados a los 300 de la balita de su casa solo tendría necesidad de buscar 200 kilowatt en la Bolsa Negra. Con 850 kilos podía terminar el mes holgadamente, sin apagar el soporte vital de su suegra quien, contra todos los estereotipos, lo adoraba. Tampoco tendría que limitarle el uso de la computadora a Katia. Pensó en su hija, encaprichada en estudiar una carrera universitaria tan inservible como la Física Nuclear. Ya los rusos no eran los de antes, pensaba, como en los tiempos de su padre. Cuando ser un gran físico teórico te volvía importante. Aquello había quedado atrás con el Muro de Berlín. El viejo Daniel Sotolongo, descubridor del principio físico que hace funcionar las balitas, solo recibió la Orden José Martí. Después le dieron un Lada y mucho trabajo en el instituto. “Ese se va a morir solo” —pensó—. “Solo quiere a su Revolución y a su ciencia. Como no se ponga a botear con el Lada que le dieron se va a morir de hambre. Pero Katia no será igual. Que estudie física está bien, eso la hará más inteligente. Pero cuando se gradúe lo mejor para ella será una corporación.”
—Tengo que comprarle un ipod —dijo en voz alta mientras pensaba aún en Katia—. Bastante se esfuerza, la pobre.

lunes, 21 de abril de 2014

XV Premio Sexto Continente de Relato de Ciencia Ficción convocado por Sexto Continente y Ediciones Irreverentes

Tras el éxito que tuvo el X Premio Sexto Continente dedicado a la ciencia ficción y tras el feliz lanzamiento de la colección literaria dedicada a este género (http://www.edicionesirreverentes.com/2099/cifi.html) lanzamos un nuevo premio, dedicado a Rusia y la Unión Soviética  en la ciencia ficción.  Podrán participar autores de cualquier nacionalidad bajo las siguientes bases:

a) Relatos breves desde los 5.000 caracteres contando letras y espacios hasta los 9.900 caracteres totales.

b) Habrán de ser relatos que traten sobre temas de ciencia ficción relacionados con Rusia y la extinta Unión Soviética. Desde viajes espaciales a la conquista espacial, pasando por la guerra en el espacio o los primeros pasos de Rusia y la URSS en la carrera espacial o temas de crítica enmarcados en los distintos géneros conocidos de la ciencia ficción.

c) Serán relatos inéditos en España, escritos en español, independientemente de la nacionalidad del país del autor, libres de derechos de edición en España y de compromisos en otros premios. Dado que la antología en la que aparecerán los ganadores se publicará también en libro electrónico es necesario que los relatos tengan los derechos libros para esta modalidad de edición.

d) Los autores participantes pondrán bajo el texto del relato:
Su nombre y apellido (o apellidos), ciudad y año de nacimiento, correo electrónico, país, y -si han publico previamente- sus títulos publicados, con ISBN, y el título de las antologías en las que aparecen (en el caso de las antologías no es necesario indicar más de 3). Pueden añadir los premios ganados, pero no los premios en los que hayan sido finalistas.

e) Se establece un primer premio consistente en la publicación de la obra ganadora y las obras seleccionadas, en un volumen antología que estas obras junto a las de autores de primera línea en el ámbito de la ciencia ficción. Al ser un premio de carácter promocional sin fines comerciales ni lucrativos, no se pagarán derechos de autor.

f) Cada autor podrá presentar una única obra en Word. La enviará a sextocontinenteree@gmail.com con el título CIFI.

g) El plazo de recepción de originales comienza el día 24 de abril y expira el día 24 de mayo, a las 12h de la noche hora local de Madrid.

h) Ediciones Irreverentes formará un jurado compuesto por tres personas, que seleccionarán la obra ganadora y las finalistas.

i) La organización del concurso se reserva el derecho de entrar en conversaciones con autores cuyos relatos no sean ganadores pero se consideren con calidad suficiente como para ser publicados.

La participación en esta convocatoria implica la aceptación de sus bases y del fallo del Jurado.Más información en la web de Ediciones Irreverentes http://www.edicionesirreverentes.com  

lunes, 3 de marzo de 2014

Presentación de la Colección 2099 de Ciencia Ficción en Estudio en Escarlata

Presentación de la Colección 2099 de Ciencia Ficción en la librería Estudio en Escarlata, de izquierda a derecha, Eduardo Vaquerizo, Pedro Pujante, Miguel Angel de Rus, Abel Bri, Juan Alberto Campoy, Félix Díaz y Santiago Bergantinhos.
Ciencia Ficción en la librería virtual de Ediciones Irreverentes

jueves, 27 de febrero de 2014

¿Has pensado alguna vez lo que hubiera sido la aventura espacial sin Rusia?

¿Has pensado alguna vez lo que hubiera sido la aventura espacial sin Rusia? ¿Has pensado alguna vez lo que hubiera sido la aventura espacial sin la URSS? ¿Cuántos cómics has leído sobre la lucha EEUU-URSS en el espacio, cuántas películas has visto, cuántas novelas has leído al respecto? ¿Y los diarios populares yanquis, cuántas páginas han dedicado a este enfrentamiento, cuántas viñetas, cuántas ilustraciones? Piénsalo un momento, la aventura del espacio no es obra yanqui, los rojos malos son igualmente protagonistas, la carrera entre las dos superpotencias alentaron la industria, pero quizá más nuestros sueños. ¿Por qué te lo decimos? Porque si has leído 2099 y 2099-b, o has participado en alguno de esos libros con tus textos, quizá debieras ir calentando la mente y la pluma sobre este tema. Las naves espaciales soviéticas y rusas que surcan el espacio... ¿Un futuro de cooperación, de enfrentamiento, quizá de guerra? ¿Ellos nos salvarán de la cástrofe? Piénsalo, necesitamos gente lúcida... Muy pronto sabrás más...

martes, 18 de febrero de 2014

Ediciones Irreverentes te invita a la presentación de las 4 primeras novelas de su colección 2099 de Ciencia Ficción, el viernes, 28 de febrero, a las 19,30h, en Estudio en Escarlata

Ediciones Irreverentes te invita a la presentación de las 4 primeras novelas de su colección 2099 de Ciencia Ficción, el viernes, 28 de febrero, a las 19,30h, en la librería  Estudio en Escarlata (Calle de Guzmán el Bueno, 46, 28015 Madrid ) 
Tras el éxito de las antologías de ciencia ficción 2099 y 2099-b, nos lanzamos sin red al mundo de la ciencia ficción, con algunos de los veteranos más interesantes y nuevos descubrimientos que os conquistarán desde la primera línea.   ¿Qué libros presentamos?

-El absurdo fin de la realidad, de Pedro Pujante. Obra ganadora del I Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción. ¿Sería lo mismo un aterrizaje de un ovni en terrenos de la NASA que en un hispánico pueblo mediterráneo? Seguro que no. ¿Somos capaces de tomar en serio los europeos del sur algo tan importante como el primer contacto alienígena? ¿Por qué empieza a haber saltos espacio-temporales?

-Ander, de Abel Bri, accésit del I Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción. Estamos en un planeta en el que los muchachos son educados sólo para la guerra y la supervivencia. Se está formando el ejército más efectivo de asesinos de la historia de la humanidad. ¿Existe el bélico planeta Gliese 581D, o es una metáfora de las superpotencias terráqueas? ¿Los instintos humanos y los sentimientos pueden vencer a la alienación a la que son sometidos? ¿Novela de anticipación o sátira cruel sobre la realidad actual?

-Un día en la vida del inmortal Mathieu, de Mario Martín Gijón. Año 2070, el ser humano ha logrado la inmortalidad, el gran sueño. El ataque perpetrado hace dos días contra las torres computacionales situadas en Siberia y que regulaban flujos de información decisiva para el mantenimiento de miles de personas, ha sido ya comunicado a la población. Se puede perder todo lo logrado en la lucha contra el envejecimiento y la muerte. Novela prospectiva que nos plantea cuestiones como la dependencia que tenemos de la sociedad.

-Titanes, de Félix Díaz, al que los más viejos recordamos por sus primeras (y lejanas) publicaciones en la mítica revista Nueva Dimensión. Recordemos que aquella extraordinaria revista desapareció en 1983, así pues, es un clásico. ¿Qué sucede en Titanes? En 2099, la nave espacial Cassini sufre un accidente en Titán, el satélite de Saturno. Sobre las nieves de metano y amoníaco, a 180 grados bajo cero, los supervivientes han de hacer comerse a sus muertos hasta que llegue el rescate desde la Tierra. Recuerda a la desgracia del avión estrellado en los Andes en 1972, pero ¿sigue vigente la misma ética?

Presentarán los libros y la colección 2099, uno de los más importantes escritores actuales de ciencia ficción, fantasía y terror, Eduardo Vaquerizo, quien ya participó en las antologías 2099 y 2099-b, y el editor de Ediciones Irreverentes, Miguel Ángel de Rus. Ellos, junto a Pedro Pujante, Abel Bri, Mario Martín Gijón y Félix Díaz, demostrarán que la ciencia ficción es un arma cargada de futuro.

Recuerda, el viernes, 28 de febrero, a las 19,30h, en la librería Estudio en Escarlata (Calle de Guzmán el Bueno, 46, 28015 Madrid). Si no la conoces aún, aquí tienes el mapa para llegar.

Al final del acto nos tomaremos algo fresquito, para luchar contra los calores que padece Madrid.

Y aprovechamos para presentarte nuestro blog de Ciencia Ficción, Planeta Cifi.

Te esperamos en el acto, estás invitado a la fiesta de la ciencia ficción.

lunes, 17 de febrero de 2014

4 libros y una antología, suena parecido a 4 bodas y un funeral, pero no es lo mismo

¿Estás dispuesto a entrar en contacto con los más alocados escritores españoles de Ciencia Ficción? ¿Quieres que te firmen sus libros? ¿Tocarlos?
Te anticipamos que estarán el viernes 28 de febrero, desde las 19,30h, en la librería Estudio en Escarlata, http://www.estudioenescarlata.com/, Calle Calle de Guzmán el Bueno, 46, Madrid, los protagonistas de la foto: Eduardo Vaquerizo, Pedro Pujante, Abel Bri, Félix Díaz, Mario Martín Gijón y el editor de todos ellos, Miguel Ángel de Rus. Ediciones Irreverentes te amenaza con lo mejor de su colección 2099.



sábado, 15 de febrero de 2014

Entrevista a Félix Díaz, por la novela Titanes

P.-¿Por qué llevar el Accidente de los Andes a una novela de ciencia ficción?
R.-Desde que leí el libro "Viven", me cautivó la forma en que aquellos chicos asumieron las condiciones en las que estaban y como se adaptaron a ella, tomando decisiones muy duras de aceptar en otras circunstancias. Se me ocurrió llevar la historia a una novela; pero no puedo usar aquel suceso como tal, por razones evidentes, así que lo extrapolé a unas circunstancias equivalentes. Y como escribo sobre todo ciencia ficción, decidí que esas circunstancias estarían dentro de la ciencia ficción.

P.-¿Cómo es la superficie de Titán?
R.-El satélite Titán de Saturno tiene algunas características que recuerdan a nuestro planeta. Así, tiene ríos y lagos, como bien han demostrado las sondas Cassini y Huyggens. Eso sí, son ríos y lagos de etano y metano, porque la temperatura allí es del orden de los 150 grados bajo cero. Tiene una presión atmosférica mayor que la de nuestro planeta, pero el aire es nitrógeno y amoniaco, con algunos hidrocarburos, y nada de oxígeno. Si hay ríos, es de suponer que habrá algo parecido a la lluvia. Eso sí, siendo los mares y lagos de hidrocarburos líquidos, sería imposible para nosotros bañarnos en ellos.

P.-Suele decirse de la ciencia ficción que se da poca importancia a los personajes; ¿es así en Titanes?
R.-De ninguna manera. Las relaciones personales y los comportamientos de los personajes tienen más importancia que el ambiente extraño en que tienen lugar. Se trata de un grupo de seres humanos en unas circunstancias muy duras y que tienen sus errores y sus aciertos, con las consecuencias de sus decisiones.

P.-¿Por qué escribes ciencia ficción?
R.-Siempre me ha gustado escribir y leer. Además, me gusta la ciencia y mi educación ha sido ante todo científica. Así que si unimos ambos gustos, está claro: ciencia ficción, o ficción con una base de ciencia. Desde que leí un relato de Isaac Asimov se despertó en mí ese gusanillo, pues vi que era posible combinar la ficción novelada con una buena base de rigor científico.

P.-¿Calificarías Titanes de ciencia ficción rigurosa, "hard science fiction"? ¿Y otras de tus obras?
R.- Titanes es una obra rigurosa en lo que he podido lograr. He buscado información lo más rigurosa posible, aunque también he usado la imaginación allí donde no encontré datos (si hay errores, la culpa es del autor). En la mayoría de mis obras he tratado de ser lo más riguroso posible, porque para mí lo más importante es que sea creíble. No sé si lo habré conseguido en Titanes, pero es lo que espero.

Publicada en la Colección 2099 de Ciencia Ficción, de Ediciones Irreverentes

Entrevista a Mario Martín Gijón, por la "Un día en la vida del inmortal Mathieu"

P.- ¿Mathieu Beaujour, personaje de la novela, esconde alguna clave?
R.-Como dije en una ocasión, no puedo entender la escritura de ficción sino como una forma de dar voz a personajes ficticios que empiezan a hablarme. Empecé a escuchar a Mathieu Beaujour, a través del tiempo y del espacio, hacia finales de 2008, y supongo que empecé a oírle por un interés cada vez más acuciante por las mismas cosas que le ocupaban a él. Todos los avances biotecnológicos que se cumplen en el año 2070, en el que se sitúa Mathieu, han sido previstos desde hace años por científicos y pensadores como Raymond Kurzweil, Aubrey de Grey, Nick Bostrom o Allen Buchanan, del movimiento transhumanista, por desgracia aún poco conocido en nuestro país. El apellido del personaje, obviamente, puede referirse a su condición idealista y utópica, y su empeño por construir días mejores. No se refiere a ninguna persona de actualidad, si es a lo que te refieres.

P.-¿Cuál es la fórmula para que una novela fantástica funcione?
R.-No sé si esta novela funcionará o no, eso deberán decidirlo los lectores. De todas formas, creo que en este caso sería más apropiado hablar de novela prospectiva o futurista, que trata un desarrollo seguramente poco probable del mundo, pero más factible, sin duda, que los viajes en naves espaciales. El protagonista de mi novela dice en un momento: “Recuerdo con qué ingenuidad, hace más de un siglo, creíamos que nuestro futuro estaba en lejanos viajes interestelares (...) Pero los viajes más importantes, las expediciones más escalofriantes y los pasos más gigantescos para la humanidad fueron, por supuesto, los que se realizaron dentro de nosotros mismos”. Creo que en un intento como éste es preferible no pretender describir demasiado en detalle un futuro que siempre será imprevisible, dejar una zona de incertidumbre que cada lector pueda completar a su gusto.

 P.- ¿Cuáles son tus referentes literarios?
R.- Soy muy promiscuo literariamente y por otra parte nunca me he sentido parte de un grupo o corriente literaria. En este libro en concreto hay guiños a escritores como Michel Houellebecq, Ricardo Menéndez Salmón o J. G. Ballard, pero sin embargo creo que la influencia más decisiva en este libro han sido los ensayos predictivos de autores como los que mencioné antes. Por otra parte, la figura de Miguel de Unamuno está muy presente en la obra, pero desde una óptica que a mi entender le vuelve más actual que nunca.
  
P.- El tiempo es un elemento importante, ¿es una noción clara para ti, cómo defines el tiempo?
R.- Vaya, menuda pregunta, Astrida. ¿Lo es para alguien? Somos tiempo, no hay que haber leído a Heidegger para saberlo, y por eso cualquier modificación en nuestro lapso vital cambiaría nuestra óptica sobre muchas cosas. La radical longevidad de la que disfrutan los habitantes del mundo de Mathieu (quiero especificar que no son inmortales en sentido estricto, y probablemente nunca lo serán, aunque es el objetivo que persiguen, como lo persigue Kurzweil y otros) supondría una forma muy distinta de ver las cosas, desde el desarrollo de una carrera profesional hasta las relaciones personales. Mathieu Beaujour, como psicólogo y optimista que es, enfatiza los aspectos positivos, como el mayor tiempo que existe para disponer de otras oportunidades en la vida, pero también hay otros nada positivos.
P.- ¿Crees que el futuro del que nos habla la novela va a cumplirse?
R- No quise hacer de profeta, aunque me interesa señalar que los cambios más importantes de la vida en ese año 2070 son factibles y ya han sido realizados en parte. Otra cosa es que naturalmente quienes tienen los medios y el dinero para financiar la investigación en mejorar las condiciones de vida o alargar ésta prefieren emplearlo en otros fines. Es la tragedia del científico, depender casi siempre de seres con unos horizontes incomparablemente más estrechos y mezquinos. Cuando empecé a escribir esta novela no sufríamos una situación de crisis y decadencia política tan desesperanzadora. Con todo, la situación en la que viven los contemporáneos de Mathieu no es envidiable en muchos aspectos. Me interesaba describir un futuro posible y a la vez radicalmente distinto a nuestro presente. 


Entrevista a Abel Bri por "Ander"

P.-¿Cómo nace la idea de una novela futurista como Ander?
R.- Las fuentes de inspiración, para mí, son múltiples. Como escritor, busco ideas en cuanto me rodea: vivencias, televisión, cine, noticias, revistas, cómics y, en este caso, surgió mientras leía un libro de ciencia ficción, Dune. Soy un lector lento porque, para mí, los libros son ventanas que me llevan a evocar e imaginar otras realidades, y a cada página que leo, dejo escapar mi imaginación. La idea de Andersurgió con una pregunta que me hice a mí mismo: ¿Y si se descubriera un planeta de condiciones extremas, pero habitable para el ser humano, y allí se adiestrara un ejército invencible? Así, cree un relato en el que, siguiendo la ley de la selección natural, en ese planeta, se forja a soldados que compiten entre ellos para sobrevivir.

P.-¿Una historia así puede resultar demasiado lejana e irreal para un lector?
R.-Mi objetivo con el libro no ha sido contar una historia grandilocuente, ni una compleja trama política. Lo que pretendía era contar la historia de unas pocas personas, reales, de carne y hueso, a quienes el destino coloca en una situación límite. Son héroes involuntarios, son personas a quienes condenan a matar para sobrevivir. En esta novela he buscado perfilar personajes cercanos, realistas, que, pese a ser adiestrados para asesinar como máquinas, no dejan nunca de ser humanos. Y, como cualquier humano, se plantean rebelarse contra un sistema opresivo.



 P.-¿Puede haber paralelismos entre este relato futurista y la actualidad?
R.-Sí, a menudo los escritores nos alejamos de la realidad para poder retratarla fielmente sin tapujos. En este caso me he ido muy lejos para hablar de algo mucho más crudo, cruel y terrible que la ciencia ficción, porque es realidad. En cierto modo, para esta historia me inspiré en los niños soldado de Sierra Leona, a quienes, siendo muy pequeños les daban un arma y, drogados, les obligaban a matar a su propia familia, a violar a mujeres inocentes y los reclutaban para sus fines. Sin embargo, en mi historia, como en la realidad, por descorazonadora que sea la situación, queda un camino para la esperanza, pues, por ejemplo, algunos de estos muchachos de Sierra Leona fueron rescatados y reintegrados en la sociedad, arrepentidos de unos crímenes de los que no eran culpables, no les dieron más opción que matar o morir. Igualmente, los protagonistas deAnder conservan su humanidad y tienen fe en un futuro sin asesinatos.


P.-¿Cuáles son los atractivos que ofrece el libro?
R.-Se trata de un libro con un estilo de narración directo y un vocabulario sencillo y ágil, con breves descripciones que invitan al lector a imaginar nuevos mundos y que, sobre todo, se vuelca en la acción. Es decir, en esta historia la forma está al servicio de la historia, el lenguaje pretende ser muy visual y no entorpecer la lectura. Es un libro pensado para disfrutar, para lectores que ven en la literatura, sobre todo, un componente lúdico y de evasión. No obstante, a través de las situaciones que planteo, también invito al lector a una serie de reflexiones sobre la naturaleza humana y lo desafío a que se pregunte qué haría él en dilemas semejantes. 



 P.-¿A qué público va dirigida la novela?
R.-Yo, aunque suene a tópico, escribo para mí mismo. Este es un libro que me hubiera gustado descubrir, por el que me hubiese dejado atrapar. Por la temática y por el vocabulario, es una obra apta tanto para adolescentes como para lectores adultos, una historia cercana a los cómics de ciencia ficción y aventuras, de los que soy un gran lector. Debido a mi profesión tengo contacto directo con los adolescentes y muchos me han dicho que han disfrutado de su lectura. Sin embargo, cabe precisar que no se trata del libro que a los padres les gustaría que leyeran sus hijos, sino del libro que le gustaría leer a sus hijos. Quiero decir que no hay nada edulcorado, es un libro violento, y tampoco aparece ningún tipo de moralina. No pretendo aleccionar a nadie, sino favorecer la lectura por placer mientras invito al lector a que saque sus propias conclusiones o lecturas. De cualquier manera, no es un libro pensado para adolescentes, sino para cualquier lector que tenga capacidad de soñar, y, de hecho, me ha sorprendido cómo lectores que jamás habían leído nada de ciencia ficción porque es un género que, a priori, les causaba rechazo, me han felicitado por cómo les ha atrapado esta obra.