viernes, 30 de septiembre de 2016

Próximo homenaje a Aldous Huxley en Ediciones Irreverentes

Aldous Huxley iluminó a la humanidad en 1932 al mostrarnos cómo serían las dictaduras del futuro en su novela Un mundo feliz, un libro que aún hoy resulta visionario y que ha influido en la literatura, el cine, la música y la filosofía. Sus predicciones del uso de drogas para manejar a las masas, la eliminación de la individualidad desde la infancia, la creación de «estados de trance» para instalar doctrinas, la reproducción asistida, el sexo como entretenimiento, los altavoces ubicuos y los sucedáneos de pasiones, son el mejor retrato de nuestro tiempo. Posteriormente publicó Nueva visita a un mundo feliz, aparecido en 1958, una recopilación de ensayos sobre los temas desarrollados en la novela que ahondan con eficacia en lo anunciado.
     En Ediciones Irreverentes surgió la duda de cómo sería el mundo feliz que se podría intuir décadas después. A esa pregunta responden con sus relatos en Regreso a un mundo feliz Miguel Ángel de Rus, Elena Marqués, Félix Díaz, Teresa Galeote, Francisco Javier Illán Vivas, Olga Mínguez Pastor, Belén Rodríguez Quintero, José Luis Caramés Lage,  Francisco Legaz, Francisco José Segovia Ramos, Nelson Verástegui y Pedro Amorós, quien además es autor del prólogo.
       Este libro de próxima aparición pretende ser un homenaje a la obra de Aldous Huxley, a su brillante previsión de cómo sería la dictadura perfecta, en la que actualmente nos encontramos, oprimidos, felices y consumistas. Pronto en la web de Ediciones Irreverentes. Se puede encargar antes de su aparición en el siguiente ENLACE. 
Ficha del libro en http://www.edicionesirreverentes.com/2099/regreso_mundo_feliz.htm  

viernes, 29 de abril de 2016

Vídeo de "Los huéspedes" de Pedro Pujante



Vídeo de Los huéspedes de Pedro Pujante, publicado por Ediciones Irreverentes

Pedro Pujante presenta su nueva novela de ciencia ficción “Los huéspedes”, en Alhama y Murcia

El escritor murciano Pedro Pujante, ganador del Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción, presenta su nueva novela, Los huéspedes, publicada Ediciones Irreverentes, y con prólogo del político y escritor Joaquín Leguina, en Alhama y Murcia y Murcia. Los actos previsto son los siguientes:
            Miércoles 4 de mayo, a las 20,30h, en el Museo de los Baños (Alhama). Presentan Francisco Gomáriz y Pedro Pujante.
     Jueves, 5 de mayo, Biblioteca Río Segura (Cuartel de Artillería) de Murcia. El autor conversará con José Belmonte.

            Qué es “Los huéspedes”

Todo empieza con un escritor que es invitado a un simposio de "literatura secreta" en un pueblo pintoresco y fantasmal de Extremadura Llamado Higueras. Al poco de llegar a su destino, Roberto Hernández, protagonista y narrador, conoce a un estrafalario doctor que se hace llamar Faustino, cuyas intenciones no parecen fiables, y a la bella Rocío Ramos y comprenderá que el amor es una aventura cíclica e infinita que se repite a lo largo del tiempo. Todo es muy extraño, porque: ¿qué es la literatura secreta? ¿Están realmente donde creen estar? ¿Es Higueras un pueblo de Extremadura o una ficción? ¿Por qué se trató de clonar al insigne escritor Francisco Umbral? Bienvenidos a esta distopía de ficción rural, fantástica y desternillante, una novela disparatada en los límites de… ¿todo? 
            Joaquín Leguina describe así al protagonista de Los huéspedes, “Hernández es un hombre tímido, tranquilo y bebedor. Un escritor que sobrevive sin éxitos, pero que sigue trabajando en lo único que cree saber hacer: escribir. Un hombre solitario”. Y sobre el extraño pueblo extremeño, afirma Leguina “al llegar a Higueras su cansancio se va a convertir en una actividad tan insólita como trepidante, pues allí comienzan a pasar cosas inesperadas y, sobre todo, sorprendentes. En esa parte, que no le voy a destripar al lector, el autor nos meterá en un mundo en el cual el espacio y el tiempo ya no serán los mismos”.
            Afirma la web de ciencia ficción Literfan: "Pujante, al igual que el genial Borges, logra hacer de lo local universal, compartir su profundo amor por la literatura y ofrecer una visión cósmica del ser humano".

            El autor: Pedro Pujante

Es colaborador del diario La Opinión de Murcia y su suplemento literario Libros, del blog La tormenta en un vaso, Revista de Letras y Culturamas, entre otros. Diplomado en Magisterio y Master en Literatura Comparada Europea por la Universidad de Murcia. Compagina la docencia con la escritura.

Ha publicado los libros de relatos Espejos y otras orillas, Déjà-vu (Premio Latin Heritage Foundation) e Hijos de un dios extraño; y las novelas El absurdo fin de la realidad (Premio Irreverentes 451 de Ciencia Ficción) y Los huéspedes, ambas en Ediciones Irreverentes. Ha sido galardonado con distintos premios por su obra. 

            Afirma Pedro Pujante sobre su obra

            Sobre paralelismos y diferencias  con El absurdo fin de la realidad “Cuando acabas un libro te apetece escribir algo diferente, no quieres aburrirte ni aburrir al lector con más de lo mismo. Así que en esta historia he trazado un argumento más descabellado si cabe que en mi anterior novela, y mucho más imprevisible, pero ambas novelas comparten el tono, la ironía y el intento de escapar de solemnidades a través de un juego literario novedoso. Una de las reglas que me impuse en esta novela fue ser más directo, evitar las meditaciones literarias y circunloquios del narrador y ceñirme más a la peripecia, a la trama, a la aventura. De hecho, creo que es la novela más trepidante y huidiza que he escrito”.
            Pedro Pujante reconoce influencias literarias: Cada cierto tiempo mis dioses varían, salvo excepciones. Tengo un canon portátil en el que siempre está Vila-Matas, César Aira, Umbral, Mario Bellatin, las obras de teatro de Beckett, Borges, Gómez de la Serna, Cortázar, Shakespeare, Mario Levrero...  Pero trato de hacer un trabajo que tenga mi sello. De autores de ciencia ficción, me han influido Bradbury, K. Dick y Stanislav Lem. ”.

            Y medita sobre la proliferación y la calidad de los autores murcianos: “¿De verdad somos tantos escritores en Murcia? Lo que sí he comprobado es que en los últimos años publican una gran cantidad de escritores murcianos (¿Generación Morcilla?) de gran calidad. No voy a nombrar a nadie porque la lista en muy larga y seguro que me dejo a muchos sin incluir. Lo importante no es que se escriba mucho, sino que lo que se publica sea de calidad. Y creo que el listón en Murcia está muy alto. Los lectores, las editoriales de prestigio y los premios a nivel nacional lo dicen todo”.

domingo, 10 de abril de 2016

Ediciones Irreverentes presentó en la librería Burma la novela de ciencia ficción Pangea, de Adrián Tejeda Cano


Ediciones Irreverentes ha presentado en la librería Burma la novela de ciencia ficción Pangea, de Adrián Tejeda Cano, siendo los presentadores los escritores Guillermo Sastre y Miguel Ángel de Rus  y contando con la presencia de Carmen Arche, Vera Kuharava (Autora del reportaje fotográfico), Pilu Del Rio, Pilar Blanco, el escritor mexicano Patricio Lombera González, el presentador de Onda Madrid Sergio Rodriguez, y el dramaturgo Luis Valderrama, entre otros 


Más información http://www.edicionesirreverentes.com/2099/Pangea.htm

martes, 5 de abril de 2016

Los huéspedes, de Pedro Pujante, un delirio de ciencia ficción que sucede en Extremadura con un fin; clonar a Francisco Umbral

Todo empieza con un escritor que es invitado a un simposio de "literatura secreta" en un pueblo pintoresco y fantasmal. Al poco de llegar a su destino, Roberto Hernández, protagonista y narrador, conoce a un estrafalario doctor que se hace llamar Faustino, cuyas intenciones no parecen fiables, y a la bella Rocío Ramos y comprenderá que el amor es una aventura cíclica e infinita que se repite a lo largo del tiempo. Todo es muy extraño, porque: ¿qué es la literatura secreta? ¿Están realmente donde creen estar? ¿Es Higueras un pueblo de Extremadura o una ficción? ¿Por qué se trató de clonar al insigne escritor Francisco Umbral? Bienvenidos a esta distopía de ficción rural, fantástica y desternillante, una novela disparatada en los límites de… ¿todo?
"Pedro Pujante, al igual que el genial Borges, logra hacer de lo local universal, compartir su profundo amor por la literatura y ofrecer una visión cósmica del ser humano". Literfan

El autor: Pedro Pujante
 
Es colaborador del diario La Opinión de Murcia y su suplemento literario Libros, del blog La tormenta en un vaso, Revista de Letras y Culturamas, entre otros.
Diplomado en Magisterio y Máster en Literatura Comparada Europea por la Universidad de Murcia. Compagina la docencia con la escritura. 
Ha publicado los libros de relatos Espejos y otras orillas, Déjà-vu (Premio Latin Heritage Foundation) e Hijos de un dios extraño; y las novelas El absurdo fin de la realidad(Premio Irreverentes 451 de Ciencia Ficción) y Los huéspedes, ambas en Ediciones Irreverentes. Ha sido galardonado con distintos premios por su obra. 

Más en la web de Ediciones Irreverentes

lunes, 4 de abril de 2016

Entrevista a Adrián Tejeda por “Pangea”

P.- ¿Cómo es el mundo que describes en Pangea?
R.- Pangea es la historia de dos mundos bien distintos que acabarán confluyendo en un todo.  En el libro me sirvo de una gran metáfora que aparece ya en el propio título para expresar lo que quiero reflejar con la trama; un  viaje  en el que los dos mundos que yo imagino acabarán por colisionar, al igual que ocurrió hace miles de años  durante la formación del gran supercontinente conocido como Pangea.
Uno de estos dos mundos es  muy cercano a estos tiempos que corren (demasiado, diría yo), a pesar de que obviamente la hipérbole me permite alcanzar un ambiente lúgubre, decadente, sumiso, autoritario muy extremo, próximo a los arquetipos novelescos que me han servido de inspiración. Para ambientar esta parte, tomé prestada como referencia  física la de una ciudad emblemática para la cultura europea, que por otro lado, durante un período importante de la historia reciente, también sufrió los avatares de los regímenes autoritarios.  Estoy hablando de Praga, la cual adorné con mi particular velo distópico.
El otro es más lejano; hablamos de la zona más "caliente" del globo, allí donde tuvo lugar el origen de la civilización hace cinco mil años; Oriente Medio.  Fue en esa zona del planeta donde aparecieron las primeras ciudades Estado (como es el caso de Uruk, una referencia trascendental en mi libro), y donde la cultura empezó a dar sus primeros avances relevantes. Intenté imaginar qué hubiera pasado si en esa parte del globo (tan castigada últimamente por las guerras, por cierto), se hubieran dado unas condiciones especiales, y que como consecuencia de ello, los pobladores de esos lugares hubieran evolucionado de forma diferente al que finalmente lo hicieron. Con este planteamiento narro la historia de una cruzada en el que el protagonista principal emigra del infierno donde vive al paraíso añorado "del país entre los dos ríos", con un resultado totalmente inesperado para él, pero también para el lector. 

P.- ¿Crees que la ciencia ficción se ha convertido en un género literario idóneo para meditar sobre la realidad actual del ser humano?
R.- Sin duda alguna. La Literatura, a veces es el mejor cronista que existe del tiempo en el que vive un escritor. La ciencia ficción tiene sus particulares, y considero que este género  es de largo el mejor escenario posible para poder realizar una análisis detallado de las realidades del hombre,  ya que permite  esbozar su naturaleza de una forma imaginativa, empleando para ello figuras literarias que acerquen la historia a los lectores, que pueden buscar simplemente con su lectura el mero divertimento, pero por otro, contribuir también a aportar sutilmente un análisis crítico de la condición humana a partir del mundo que le rodea.
  
P.-¿Qué autores pueden haberte servido de inspiración al escribir Pangea?
R.-A mi me gusta hablar de tres bloques de autores. Por un lado los autores distópicos clásicos con Orwell, Huxley, Dick y Bradbury como referentes.
Por otro, aquellos categorizados como utópicos, con Tomas Moro y Campanella a la cabeza.
Y por último, aquellos escritores que de alguna manera han estado siempre conmigo, y que en cierta manera, este libro me sirve para homenajearlos; destaco principalmente a Frank Kafka (muy presente en toda la novela), y a H.P Lovecraft.

En el libro aparecen constantes guiños a algunas de las mejores obras de todos ellos, puesto que me propuse que Pangea fuese igualmente un homenaje a aquellos que me han hecho pasar tan gratos momentos. Aprovecho desde aquí para proponer al lector como juego la búsqueda de pequeños  detalles que me sirven para evocarlos. La Novela está llena de ellos.

8 de abril, Presentación Pangea de Adrian Tejeda, Librería Burma, Madrid, Calle Ave María 8, a las 19:30 h.

sábado, 2 de abril de 2016

Relato de Félix Díaz: 24 de Sha'ban del 1422 de la Hégira

Carlos apuntó la fecha para el trabajo de historia. Su profesor, Ibn-Jaliff exigía que siempre escribiera la fecha de cualquier trabajo. Y tenía que ser aquella en que se realizaba, que él luego comprobaba.
Así pues, Carlos apuntó en el documento que estaba creando en su portátil «24 de Sha'ban del año 1422». Como cristiano, y por tanto perteneciente a una religión minoritaria, estaba obligado a usar la cronología oficial de la Hégira, y no el calendario gregoriano que usaban en casa.
El Colegio Yebel-al-Tariq tenía buenos recursos informáticos para el uso de los alumnos, y Carlos los aprovechaba bien. Allí, en el aula de ordenadores, podía usar la gorra y no el turbante que llevaban los musulmanes por la calle, y que Carlos aborrecía por ser caluroso.
Bueno, ya tenía la fecha y el título del documento «Historia de al-Ándalus, por Carlos Jiménez».
Empezó a escribir. Los detalles de la llegada de los musulmanes al reino visigodo los tenía bien claros. La derrota del rey Rodrigo a manos de Tariq ibn Ziyad y la progresiva toma de toda la península por parte de Musa ben Nusayr, su jefe.
Abd el-Aziz, hijo de Musa, consolidó la conquista de casi toda la Hispania, hasta que Omar II decidió suspender la conquista. Quedó el reino de Asturias y una parte, al sur de los Pirineos, bajo el control del Imperio Carolingio.
En Asturias, el noble Pelayo se sublevó, pero fue capturado, luego ejecutado y su cuerpo, crucificado fue enviado a Asturias como aviso para los rebeldes. Éstos lo volvieron a intentar en Covadonga, pero fueron ferozmente reprimidos por las tropas del califa Munuza.
Las tropas del califato, a pesar del enorme gasto que ello supuso, prosiguieron su avance en las montañas hasta llegar el mar Cantábrico. Los astures tuvieron que elegir entre la conversión al Islam o la muerte, como ya había sucedido con otros pueblos cristianos rebeldes.
En cuanto a los carolingios, mantenían la Marca Hispánica bajo su control. Tras el éxito en Asturias, las tropas árabes se enfrentaron a los francos con éxito; el dominio del califato se extendió por todo el sur de los Pirineos.
Carlos prosiguió con su redacción. Narró la incursión de Carlomagno, pretendiendo recuperar la Marca Hispánica, y su catastrófica derrota en Roncesvalles. La guerra entre el califato y los francos perduró hasta la muerte del emperador. Su hijo Carlos, quien heredó las tierras al sur de los Pirineos, nunca pudo tomar posesión de las mismas. Acabó sus días en Zaragoza, encerrado en las mazmorras.
Consolidado el control de toda la península, las incursiones hacia tierras francas, ya en tiempos de Carlomagno, fueron infructuosas. Por fin, muerto Carlos, el hijo del emperador franco, se llegó al acuerdo de Aquisgrán por el que el Califato se comprometía a mantener las fronteras entre el río Bidasoa y el cabo de Creus.
La historia de Europa, desde entonces, se centró en sus problemas internos. La caída de Jerusalén supuso que las cruzadas se orientaran hacia oriente y nunca hacia el sur, y aunque así se propuso más de una vez desde Roma, el Oriente atraía más a los caballeros feudales que la Hispania al sur.
Hacia el año 316, el emir de Córdoba, Abd al-Rahman III proclamó el Califato, declarándose independiente. Desde ese momento fueron muchos los devenires históricos: la descomposición en los reinos de taifas, las invasiones desde el sur de los almorávides y luego almohades, la sucesión de califas fuertes y débiles en Córdoba, la fundación de la capital en Madrid, huyendo de las luchas intestinas en Córdoba. Esta ciudad se eligió por su localización central, cercana a la antigua capital cristiana de Toledo y más adecuada para el control del norte levantisco. La capitalidad en Madrid fue clave para la separación del poder religioso, pues el califato siguió centrado en Córdoba.
Por otro lado, el 19 de Dhu'l-Hijja, los barcos procedentes de al-Ándalus descubrieron las tierras del Oeste, Gharb al-Ard, el continente que fue luego llamado América por los cristianos. Esa fecha se correspondía con el 12 de octubre de 1492 por el calendario gregoriano, el que seguían las naciones cristianas de Europa. Laconquista de Gharb al-Ard ya no entraba en el trabajo de Carlos. Pero él esperaba tener ocasión de hablar más adelante en otro trabajo de historia. Cómo las naciones cristianas conquistaron el norte del continente, mientras los hispanos dominaron las partes central y sur.
Pero había algo que sí interesaba para el trabajo presente. El oro proveniente de Gharb al-Ard sirvió para que Hispania, o al-Ándalus, comprara las voluntades de muchos reyes cristianos, quienes prefirieron dejar la península como territorio musulmán, en paz. La cultura hispana sirvió de referente para el Renacimiento Europeo y así una de las primeras democracias fundadas en Europa fue la República Federal de Hispania.
Carlos siguió con su trabajo. Las guerras entre los reinos cristianos de Inglaterra y Francia y al-Ándalus, los acuerdos con Roma, la independencia de las colonias americanas, promovidas por los ingleses y franceses, y por fin la entrada de Hispania en la Unión Europea, olvidándose siglos de luchas religiosas. 
Volvió a su casa con el archivo impreso. Su padre estaba viendo la televisión. Justo cuando Carlos entraba, dio un grito.Carlos llegó a tiempo de ver en la TV cómo un avión se estrellaba contra una de las Torres Musulmanas, los mayores edificios del mundo, situados en Nueva York.
Aquello parecía un atentado de los integristas cristianos. Carlos se fijó en la fecha gregoriana, 11 de septiembre del 2001.

lunes, 24 de agosto de 2015

Blei Raneh, relato de Pedro Pujante

Transcurre el minuto 54 de la película.  Rick Deckard, (o sea, Harrison Ford cuando era joven), persigue a un Nexus-6 (o sea, un androide. Que en este caso es una mujer hermosa vestida con un impermeable transparente de plástico) por una caótica y  posmoderna ciudad de luces de neón.
            Es de noche y la lluvia es turbia, negra.  Pero la gente posmoderna (extras de Hollywood)  de la ciudad caótica sale a la calle con sus paraguas de plástico y sus ropas de látex posmodernos. Todo es de plástico; seguramente la pistola con la que Deckard intenta matar (ellos lo llaman eufemísticamente retirar) a la chica-robot también es de plástico. Ella huye despavorida por entre los coches. Se le interponen viandantes y los esquiva con habilidad de acróbata. Deckard apunta con su pistola de plástico pero la cercanía de la gente le impide acertar el disparo, los extras están ahí para eso, claro.
La chica, también llamada Replicante se estrella contra un escaparate y los cristales convierten la imagen en una escena de primer día de rebajas steampunk. Deckard vacía el cargador contra su espalda. La cristalera revienta en mil pedazos que flotan en el aire a cámara lenta mientras la chica robótica de desploma, muerta, desconectada. Pero en ese mismo momento, Deckard siente que algo no va bien. Un escalofrío y un sentimiento de extrañeza se apoderan de él. Olvida por unos instantes a su presa (que sigue cayendo al suelo en slow motion, acompañada de los vidrios, al ritmo de la melodía de una trompeta de jazz). 
Harry (o Deckard) mira a su derecha y en un ángulo muerto de las cámaras observa una ventana rectangular a pocos metros de altura. Tras el cristal advierte una silueta humana. Siente que un temblor le hace estremecerse. Es lo último que se esperaba en una situación tan repetitiva y previsible para él. Miles de veces había realizado esta misma persecución, en cines de barrio o en hogares, con grupos de amigos frente al televisor con sus DVDs caseros. Siempre en el minuto 54 de la película. Sin variaciones. Era su escena favorita, de hecho, y siempre la realizaba de la misma manera. De forma idéntica, como  un buen profesional. Pero esta vez algo falla. Esa ventana nunca había estado allí. Ese personaje (que seguro es un Replicante asesino) no aparece en el guión. Mira fijamente a la ventana y olvida su escena de la chica robot desvaneciéndose. Su misión es retirar Replicantes, así que, sin pensárselo dos veces, arremete contra el enemigo. ¡He aquí un actor de método, que se mete en el papel, que es capaz de improvisar! Emprende la carrera a la vez que intenta cargar la pistola. A medida que se acerca puede observar que el replicante le mantiene la mirada desde el otro lado de la ventana. Advierte que en sus manos porta un arma y le está apuntando a la cabeza. No hay duda alguna. Aligera el paso. Pone cara de circunstancia y aprovecha que la escena es todavía a cámara lenta para dar mayor efectismo y carga dramática a sus gestos, mientras trota. Primer plano, cara compungida, pistola empuñada.
Cuando tiene la ventana a unos pocos metros se lanza contra ella de cabeza. Atraviesa el cristal apuntando con su arma al villano. Pero la pistola se encasquilla, es de plástico. Su oponente es todo sorpresa. No se esperaba el ataque. Deckard abre los ojos tras el batacazo. Su caída ha sido amortiguada por  un viejo sofá de color butano con cojines estampados a juego. El presunto androide es un tipo gordo, sin afeitar, con camiseta de tirantes que lo mira con ojos de desconcierto. En su mano derecha no porta un revólver. Sostiene un mando a distancia. En la otra, estruja una bolsa de patatas fritas. Tiembla de miedo. Deckard, o sea, el joven Harrison Ford,  se levanta y comprueba la situación. Ha atravesado un televisor de plasma y ha llegado al interior de una sala de estar. Hay una lámpara, botes de cerveza, algunas fotos y una tele rota. Y cristales alfombrando el suelo.
-¡Dios mío, mi plasma nuevo! Yo sólo pretendía cambiar de canal.
- Creí que me apuntabas, se excusa, casi hablando para él mismo. Es lo malo del 3D, lo siento.

 Sin levantarse del sofá guarda su arma dignamente y se rasca la cabeza. No se le ocurre qué añadir. Hay veces en las que es mejor ceñirse al guión.
                                                                                                  Pedro Pujante

El absurdo fin de la realidad, de Pedro Pujante http://www.edicionesirreverentes.com/2099/PedroPujante.html    publicado por Ediciones Irreverentes

lunes, 26 de enero de 2015

Filósofos de las fantasías, artículo de Pedro Pujante

Al igual que en todas las parcelas o manifestaciones del arte y la cultura, las corrientes literarias, como un oleaje eléctrico y caprichoso, van y vienen sin que fácilmente podamos predecir el azaroso acontecer que les aguarda. En este vaivén a través del tiempo se desplaza una nave singular que, desde que se materializase allá por el siglo XX, todavía no ha abandonado su singladura por el cosmos literario. Nos referimos a la Ciencia Ficción (CIFI). Subgénero literario que podría calificarse de ficción o fantasía que incluye viajes en el tiempo, tecnologías imposibles o sofisticadas, exploración del futuro o personajes y ambientaciones extraterrestres.
Si bien es cierto que autores visionarios del siglo XIX, de la talla de Julio Verne o H.G. Wells, impulsaron el género hasta cotas astronómicas de popularidad y prestigio (aquél, a través de una disimulada alegoría político-social y éste con un marcado acento científico y especulativo) no sería hasta los años veinte cuando adquiriría el estatus de género en sí mismo. En 1926, aparece por primera vez el término ´Science Fiction´ en la revista Amazing Stories que publicaba Hugo Gernsback.
Pero si decidimos viajar en al pasado y rastrear los primeros gérmenes de esta literatura de especulación científica hallaremos precursores de este subgénero tan peculiar. En el siglo II Luciano de Samosata (Samosata, Siria, 125/181 d.C.) escribió un cuento titulado Historia verdadera en el que se detalla un disparatado viaje a la luna de un modo irónico y desenfadado pero que ya asienta lo que llegaría a ser una constante en la literatura fantástica: la preocupación por el mundo extraterrestre, los viajes estelares y descripciones de, en este caso, los selenitas y sus costumbres. Otro autor, abuelo de la CIFI, es Cyrano de Bergerac (París, 1619/Sannois, 1655) que en el siglo XVII firmó un extraño libro titulado L´autre monde (El otro mundo) en el que nos narra un viaje a la Luna y otro al Sol. En definitiva, y a pesar de su evidente intención de mostrar su filosofía materialista y hacer una crítica de su sociedad, no deja de ser un antecedente claro de la literatura de viajes espaciales.
La crítica, con respecto a las dos obras anteriores, se muestra dividida. Si bien a la luz de algunas teorías que consideran la CIFI como una literatura de anticipación con elementos principalmente científicos y plausibles, estos textos faltos de rigidez estarían fuera del espectro de la vertiente más pura del género. No obstante, sí que aplicando el término en un sentido más amplio y recogiendo todo aquel trabajo literario que contemple una ficción fantástica en la que otros mundos y seres son descritos o propuestos, estos proto-autores, junto a otros como Mary Shelley, podrían ser incluidos en la nómina de ´Maestros del género´.
Ya en el siglo XX la naturaleza dúctil del género en particular, y de la propia literatura en general, abrirá el camino a diferentes y variadas ramificaciones de otros subgéneros, tales como el steam-punk, cyberpunk o el diésel-punk, imposibles de abarcar en este artículo. Aparecerán los más dispares relatos fantásticos, la fantasía épica o de aventuras de toda índole que entremezclan elementos, técnicas narrativas o argumentos que difícilmente seríamos capaces de clasificar de un modo satisfactorio. Autores de prestigio como el soviético Zamiatin, los británicos George Orwell o Aldous Huxley, que se valieron de los mecanismos de la CIFI para dibujar un futuro regido por un racionalismo feroz; o escritores del mundo hispano como Bioy Casares que, en La invención de Morel narraba una historia de amor imposible aderezada con una tecnología fantástica, encumbraron la CIFI y le dieron el estatus de literatura de calidad. Otros autores propiamente de CIFI como Ray Bradbury, Philip K, Dick, Asimov o el gran Stanislaw Lem alcanzarían las cotas más vertiginosas de la literatura de CIFI, establecerían sus bases y asentarían los cánones de una literatura de Ciencia Ficción que todos conocemos hoy día.
En los años 70, debido a los avances de la época (el hombre pisa la Luna en el 69) o al éxito de películas como Star Trek o Star Wars, el género experimentaría un auge nunca antes visto. No solo en el más influyente mundo anglosajón. También en la entonces llamada URSS, en Japón o en España. En nuestro país el género se hace notar. Aparecen fanzines como Nueva Dimensión y autores de la talla de Domingo Santos, padre español de la CIFI y promotor de variados proyectos editoriales y literarios de ciencia ficción. Entre estos proyectos se hallan varias antologías de autores españoles, hoy día, tristemente olvidados, como Sebastián Martínez o Ángel Torres Quesada cuyos relatos y novelas son pequeñas joyas y paradigmas de una literatura que se ha desarrollado al margen del stablishment. De hecho, no conozco autor de ciencia ficción que se halla alzado con el Cervantes, el Nobel (a excepción de Doris Lessing, quien firmó al menos una novela de este género) o el Goncourt. Bien es cierto que hay premios específicos para obras de CIFI, terror o fantasía, pero no encuentro razones para que autores como Ray Bradbury o Stanislaw Lem no hayan recibido un reconocimiento internacional más allá del género en el que se inscriben de forma reduccionista sus complejos artefactos literarios.
Al comienzo de este artículo señalábamos que la ciencia ficción oscila en el pendular imprevisible de la historia de la literatura. Y hoy día se aprecia un ligero repunte en el interés del gran público por el consumo de historias de CIFI. Uno de los indicadores de este ´germinar´ se encuentra en las salas de cine y en la masiva producción de filmes que proliferan, tanto de gran calidad, como de marcado sesgo comercial y destinados a un público juvenil y de exigencia cuestionable
Futuristas entregas (muchas veces, precuelas) que recuperan las antiguas sagas de Star Trek o viejos títulos como la reciente revisión de Robocop; nuevas distopías cargadas de efectos especiales y protagonizadas por estrellas de Hollywood; subgéneros como la zombimanía que se entremezclan con la más pura fantasía futurista en apocalípticos escenarios de contaminaciones a escala mundial (recientemente Guerra Mundial Z o la ya clásica y tan revisada El último hombre vivo que tuvo su último remake en Soy leyenda, retomando el título original del prolífico Matheson). En definitiva, trazas del creciente interés por la ciencia ficción que está mostrando el público, un interés que de algún modo tiene su repercusión en el ámbito literario en un proceso de simbiosis en el que cine, literatura y videojuegos se retroalimentan a gran velocidad.
A esto hay que añadir el crepitar que se siente en los sellos editoriales: algunos como Dolmen que mantiene una línea en exclusiva para el cosmos de los zombies, y otras empresas más recientes como la nueva Oz Editorial, los sellos Omicron de Roca, Fantascy de Random House o Ediciones Irreverentes que se arriesga con la línea 2099 en un vigoroso intento de rescatar el espíritu pulp del pasado siglo así como el de las míticas revistas españolas pioneras, Nueva Dimensión, o la más reciente Scifiword.
La ciencia ficción ensancha cada vez más sus redes y se extiende por los meandros de la cultura, siempre porosa, hasta llegar a ser un elemento más de nuestro variopinto paisaje natural. Es mucho más que un género; es una filosofía puramente estética, que en cine y literatura ha sabido canalizar su espíritu visionario y especulativo. Una forma de entender y transformar la ficción, una manifestación de las inquietudes y preocupaciones humanas. Preocupaciones por el tiempo, por esos remotos limbos que son el futuro y el espacio exterior con todo lo que en ellos atisbamos: fantasías científicas, mundos alienígenas, viajes a épocas venideras o universos paralelos de los que la física cuántica ya parece hacerse eco hace tiempo y catalogar en su inventario de materias científicas.
En definitiva, la CIFI no es otra cosa que nuestra más sofisticada preocupación del hombre por el porvenir, una especulación filosófica y existencial que a través de un tratamiento estético, imaginativo y cultural ha cobrado la forma con la que hoy la conocemos. Y es que como afirmó Einstein al respecto de la investigación científica, «la imaginación es más importante que el conocimiento». Y no cabe duda de que la literatura de anticipación ha dado buenas pruebas de ello.
Es por lo tanto el escritor de este tipo de fantasmagorías un pensador, un filósofo que intuye fantasías e imágenes plausibles, que nos coloca frente al espejo tembloroso de lo desconocido, de lo que podría ocurrir (distopía), de lo que pudiera haber sido (ucronía) o simplemente que fabula sin otro propósito que el meramente estético pero que, no obstante, nos revela qué de extrañamiento hay en nosotros mismos en relación con el insólito mundo que nos envuelve. La literatura de ciencia ficción no es un subproducto que se ocupa de desentrañar entelequias infantiles del espacio exterior. Es una fuerza natural del más profundo pensamiento humano, que está en el imaginario colectivo de todos nosotros y, que al parecer, está más viva que nunca


Artículo de Pedro Pujante, publicado originalmente en La opinión de Murcia http://www.laopiniondemurcia.es/cultura-sociedad/2014/03/03/filosofos-fantasias/540384.html 

martes, 20 de enero de 2015

Presentación en FNAC SEVILLA del libro de ciencia ficción “Viajero de todos los mundos”, (Ediciones Irreverentes) del granadino Francisco José Segovia Ramos

Martes, 20 de enero, en FNAC, Avenida de la Constitución, 8, Sevilla, a las 19 h.

Ediciones Irreverentes presenta el libro ganador del I Premio Micromegas de Relatos de Ciencia Ficción, Viajero de todos los mundos, del granadino Francisco José Segovia Ramos, mañana martes, 20 de enero, en FNAC Sevilla, Av. De la Constitución 8. Presentará el libro el escritor sevillano José Luis Ordóñez.

Los relatos recogidos en Viajero de todos los mundos -libro con el que Francisco José Segovia Ramos ganó el I Premio Micromegas de Ciencia Ficción- son una metáfora del espíritu de conocimiento del ser humano. El ansia de ir más allá de lo rutinario nos lleva a descubrir todos los futuros posibles, e incluso a vislumbrar qué pasados alternativos perdimos al tomar una decisión como raza.

Además de ser un homenaje a autores como Asimov, Clarke, Philip K. Dick, Stanislaw Lem o Bradbury, estos relatos giran alrededor de las eternas inquietudes humanas -el amor, la vida y la muerte-, enmarcadas en las constantes preguntas de ¿quiénes somos?, ¿a dónde vamos? ¿de dónde venimos?, que la ciencia intenta responder, aunque, como sucede en estos relatos, abriendo más interrogantes. Segovia Ramos crea mundos novedosos que nos llevan a encontrarnos con lo más profundo de nosotros mismos, y presentes alternativos y futuros próximos tan inquietantes como reconocibles.

El autor trata con agudeza los aspectos tecnológicos que puedan desarrollarse en próximas generaciones, pero siempre situados en un entorno social que no nos parece tan lejano ni imposible. A pesar de los robots, de las máquinas bélicas de destrucción masiva, de los invasores de otros mundos, de los cerebros positrónicos, o de las máquinas increíbles, Viajero de todos los mundos rezuma una ácida y cruda crítica de nuestra sociedad.

            Afirma el autor sobre su visión del futuro: En Viajero de todos los mundos también hay relatos con un tono pesimista aunque, debo reconocerlo, no son mayoría. Como ya he indicado en alguna otra entrevista, o cambiamos el sistema económico, político y social o la alternativa es el caos. Esto mismo lo manifestó el gran Clarke en algunas conferencias, y también lo plasmó en novelas como Rama, donde argumentaba que una civilización extraterrestre muy avanzada debería basarse una sociedad de carácter marcadamente socialista. Pero un socialismo de “verdad”, no como el que nos han vendido en las últimas décadas.

     En cuanto a la importancia de haber ganado el Premio Micromegas de relato, afirma: “Cuando se convocó el premio que mencionas tuve la oportunidad de retomar algunos relatos de ciencia ficción que tenía inacabados, así como retocar otros que había publicado en formato digital, sin mucha publicidad, por cierto. El conjunto formaba –en mi modesta opinión- una obra coherente, compacta e interesante, y lo consideré adecuado para enviar al certamen, con la suerte de ganarlo. Ese premio, y la edición de la obra me han motivado a seguir trabajando el género, y también me han abierto muchas puertas en el mundo literario, lo que ya es un pequeño éxito para cualquier escritor que esté iniciando su carrera”. 

El autor: Francisco José Segovia Ramos

(Granada, 1962) Licenciado en Derecho y colaborador habitual de diversos medios de comunicación. Ha publicado el libro de relatos Lo que cuentan las sombras, la novela El Aniversario y recientemente Los sueños muertos (Finalista del Premio Ciudad de Utrera). Ha participado en antologías como 2099, 2099-b, Praga, Microantología del microrrelato III, Los mejores terrores en relatos, Cachitos de Amor, Bocados Sabrosos, Amigos para siempre, Cuentos alígeros y Relatos bajo el puente.

viernes, 16 de enero de 2015

Pangea, novela de Adrián Tejeda


El Nuevo Orden es ya una realidad: la metamorfosis social ha finalizado, y por ende el fin de la génesis de la sociedad más eficiente en la explotación del Locker que jamás haya existido. Como consecuencia de ello, los seres deficitarios, los restos de las culturas imperfectas de épocas pasadas, son ya un vago recuerdo del que casi nadie habla, que las castas dominantes del nuevo sistema han tratado de silenciar y exterminar. No obstante, un hallazgo inesperado puede llevar al traste con todo este plan: los manuscritos de Pangea, la prueba gráfica que delata la verdad de ese grupo demonizado, y que uno de los miembros de la clase productora de este nuevo orden social (el ciudadano K) va a dar a conocer.

            Se enfrentan realidades de dos mundos aparentemente coetáneos: en uno la necesidad del Locker, el recurso básico de la sociedad diseñada al amparo del Nuevo Orden y que hace que todo gire en torno a la optimización en los métodos de obtención del ansiado recurso, incluyendo una organización social totalmente despiadada e injusta. Del otro lado, una civilización ancestral cuyas normas únicamente contemplan el desarrollo del Eanna, el concepto del SER humano que ellos disponen. Dicho pueblo ha permanecido oculto desde hace milenios aunque nuestro protagonista está convencido de su existencia y no duda en embarcarse en un viaje sin retorno hacia el país entre los dos ríos, en un intento de encontrar respuestas a sus dudas infinitas. 

El autor: ADRIÁN TEJEDA CANO
(San Vicente de Alcántara, Badajoz. 1979)
 
Biólogo de formación, ejerce como profesor de Secundaria. Pangea es la obra finalista del concurso 451 de Novela de Ciencia Ficción, en la que muestra sus influencias de Tomás Moro, Tomasso Campanella, George Orwell, Aldous Huxley, Philip K. Dick, H.P. Lovecraft o Ray Bradbury.
 
ISBN: 978-84-16107-29-2 •  174 páginas •  PVP:14€
Más información en la web de Ediciones Irreverentes http://www.edicionesirreverentes.com/2099/Pangea.htm

jueves, 23 de octubre de 2014

Titanes, del escritor venezolano afincado en La Laguna (Tenerife) Félix Díaz, en la 9ª sesión del Libro Fórum Canario

En medio del gran momento de la literatura canaria, destaca el auge de la ciencia ficción.

La narrativa canaria está pasando un gran momento. Está invitada en la Feria Internacional del Libro (FIL 2014) de Guadalajara, en México, con el evento titulado Canarias, islas de novela, un encuentro organizado por la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, la Cátedra Vargas Llosa y la propia FIL de Guadalajara en el que estarán presentes los escritores José Luis Correa, Rafael-José Díaz, Santiago Gil y Pablo Martín Carbajal, quien tras el éxito de La vida amarga (Ediciones Irreverentes) está a punto de presentar en M.A.R. Editor una nieva edición de su novela Tú eres azul cobalto, dedicada a Frida Khalo.
El escritor tinerfeño Javier Hernández Velázquez se proclamó ayer ganador del IV Premio Wilkie Collins de Novela Negra, convocado por M.A.R. Editor, en el que han participado 160 obras de 12 países, con la novela Los Ojos del puente, ambientada en Canarias, Los Ángeles y San Francisco. Hay que recordar que Hernández Velázquez fue mención especial del jurado del Premio L’H Confidencial 2013 con su anterior novela, Un camino a través del infierno.

Y ahora, triunfa a nivel nacional la novela de ciencia ficción Titanes, del escritor venezolano afincado en La Laguna, Tenerife, Félix Díaz. Este libro ha sido presentado el martes en la librería La Isla, de Santa Cruz de Tenerife, y el próximo 27 de noviembre, la 9ª sesión del Libro Fórum Canario se dedicará a Titanes. ¿De qué trata la obra? Es una novela de ciencia ficción basada en unos de los hechos que más conmovieron a América. En 1972, en los Andes, se estrelló un avión en las montañas. Se les dio por muertos, pues no tenían apenas alimentos con los que sobrevivir. Pero hubo supervivientes, catorce personas que aguantaron comiendo los cadáveres de los muertos. Algo más de un siglo después, en 2099, la nave espacial Cassini sufre un accidente en Titán, el satélite de Saturno. Sobre las nieves de metano y amoníaco, a 180 grados bajo cero, los supervivientes han de hacer comerse a sus muertos hasta que llegue el rescate desde la Tierra. Un acertado paralelismo entre la realidad y el futuro cercano que ha llevado a agotar rápidamente la primera edición del libro. (http://www.edicionesirreverentes.com/2099/TITANES.html)

Par Félix Díaz, miembro del grupo Astroseti.org, dedicado a la divulgación científica “Titanes, al pasar de ser una historia de un avión a un proyecto en el futuro, en el espacio que estará conquistando el hombre, y en una nave espacial, toma una nueva dimensión. La gran diferencia entre la ciencia ficción y otras formas de ficción es la presencia de la ciencia. Eso le da dosis de verosimilitud que no tienen las historias de hadas y fantasmas, por ejemplo. No desprecio una buena historia de fantasía, pero en el caso de la ciencia ficción quiero pensar que es algo que podría suceder, si se dan las circunstancias necesarias (por ejemplo, que pase el tiempo necesario). La ciencia le da a la ficción la capacidad de hacerse real. Lo vemos, por ejemplo, con los viajes espaciales o con los robots; ya los tenemos, y son cosas previstas por la ciencia ficción.”

Sobre Canarias y la ciencia, lo tiene claro: “En Canarias estamos en vanguardia. El observatorio del Teide en la isla canaria de Tenerife, contará con un nuevo telescopio que trabajara conjuntamente con otros ochos telescopios más con la misión de encontrar planetas habitables dentro de la Vía Láctea. Es un caldo de cultivo fantástico para la novela de ciencia ficción. Yo además pertenezco al grupo Astroseti, un grupo de aficionados a la divulgación y a la búsqueda de vida inteligente (SETI). Tuve un papel destacado en ese grupo, colaborando en diversas actividades. Astroseti, como asociación sin ánimo de lucro, ha logrado con éxito registrarse dentro de la Unión Astronómica Internacional (IAU), para participar en los esfuerzos colaborativos que ésta proponga. Uno de los primeros proyectos lanzados consiste en proponer nombres para los exoplanetas que se están descubriendo durante las últimas dos décadas. Para mí, estas propuestas son tremendamente incitantes”.

Sobre el despegue de la literatura canaria a nivel nacional e internacional, considera “Canarias vive un bum de la narrativa. Hasta ahora, a veces se podía mencionar de forma puntual a uno o dos autores canarios. Pero de pronto hay toda una pléyade de buenos narradores, como Mariano Gambín, Víctor Conde, Pablo Martín Carvajal o Javier Hernández Velázquez, que ayer ganó el premio Wilkie Collins de Novela Negra y que antes fue Mención Especial del Jurado del Premio L’H Confidencial. Ese s un bum, y con mucha proyección, si tenemos en cuenta el proyecto Canarias, islas de novela que en noviembre se celebrará en la FIL de Guadalajara. Es quizá el momento adecuado para empujar todos juntos, porque igual que Canarias es famosa por su industria turística, debe serlo por sus escritores”.

El próximo 27 de noviembre, en la 9ª sesión del Libro Fórum Canario, Félix Díaz hablará de Titanes y hará una lectura de sus páginas más fascinantes.

jueves, 2 de octubre de 2014

Viajero de todos los mundos, de Francisco José Segovia Ramos

Los relatos recogidos en Viajero de todos los mundos -libro con el que Francisco José Segovia Ramos ganó el I Premio Micromegas de Ciencia Ficción- son una metáfora del espíritu de conocimiento del ser humano. El ansia de ir más allá de lo rutinario nos lleva a descubrir todos los futuros posibles, e incluso a vislumbrar qué pasados alternativos perdimos al tomar una decisión como raza. 
Además de ser un homenaje a autores como Asimov, Clarke, Philip K. Dick, Stanislaw Lem o Bradbury, estos relatos giran alrededor de las eternas inquietudes humanas -el amor, la vida y la muerte-, enmarcadas en las constantes preguntas de ¿quiénes somos?, ¿a dónde vamos? ¿de dónde venimos?, que la ciencia intenta responder, aunque, como sucede en estos relatos, abriendo más interrogantes. Segovia Ramos crea mundos novedosos que nos llevan a encontrarnos con lo más profundo de nosotros mismos, y presentes alternativos y futuros próximos tan inquietantes como reconocibles.
El autor trata con agudeza los aspectos tecnológicos que puedan desarrollarse en próximas generaciones, pero siempre situados en un entorno social que no nos parece tan lejano ni imposible. A pesar de los robots, de las máquinas bélicas de destrucción masiva, de los invasores de otros mundos, de los cerebros positrónicos, o de las máquinas increíbles, Viajero de todos los mundos rezuma una ácida y cruda crítica de nuestra sociedad.

FRANCISCO JOSÉ SEGOVIA RAMOS
(Granada, 1962) Licenciado en Derecho y colaborador habitual de diversos medios de comunicación.  Ha publicado el libro de relatos Lo que cuentan las sombras, la novela El Aniversario y recientemente Los sueños muertos(Finalista del Premio Ciudad de Utrera). Ha participado en antologías como 2099, 2099-b, Praga, Microantología del microrrelato III, Los mejores terrores en relatos, Cachitos de Amor, Bocados Sabrosos, Amigos para siempre, Cuentos alígeros y Relatos bajo el puente.


12 euros • 144 páginas   ISBN: 978-84-16107-12-4
Más información en http://www.edicionesirreverentes.com/2099/Viajeromundos.html 


Rusia y la ciencia ficción Articulo de M. A. Marcos Fernández

La literatura rusa cuenta con una amplia tradición en el género de la ciencia ficción, que allí se conoce comoнаучная фантастика o “fantasía científica”. Nombres como Iván Yefremov, Alexander Beliayev o los hermanos Strugatskij no son desconocidos en nuestro país y algunas de sus obras ya hace bastante tiempo que han aparecido publicadas en castellano. Antes incluso de la revolución, autores relevantes cultivaron el género, como Faddiéi Bulgarin, Vladimir Odoyevskij o Konstantin Tsiolkovskij, habiendo sido incluso visitado por los clásicos de las letras en alguna ocasión, como hizo Chejov con su Летающие Острова (Las Islas Voladoras), un relato corto en el que este genial autor parodiaba el estilo y los motivos de Julio Verne —cuyas obras siempre gozaron de una extraordinaria popularidad en Rusia— y que aquí apareció publicado nada menos que en el número uno de la mítica y nunca suficientemente añorada revista Nueva Dimensión. De los autores modernos que enmarcan su producción entre el terror y la ciencia ficción, he leído y recomiendo la novela Clorofilia, de Andrei Rubanov, y la antología de historias cortas Una Edad Difícil, de Anna Starobinets.

Ahora, yo mismo acabo de ver mi nombre unido a esta rica tradición aunque sea tangencialmente, habiendo quedado entre los finalistas del XV Premio Internacional Sexto Continente de Relato de Ciencia Ficción, cuyo motivo era, precisamente, Rusia y la Unión Soviética. Específicamente, las bases del concurso pedían relatos breves cuya extensión variase entre los 5000 y los 9900 caracteres, que tuviesen como argumento “desde viajes espaciales a la conquista espacial, pasando por la guerra en el espacio o los primeros pasos de Rusia y la URSS en la carrera espacial o temas de crítica enmarcados en los distintos géneros de la ciencia ficción”. Mi relato, que como ya he dicho figura entre los seleccionados, se titula En Pie, Famélica Legión. La editorial convocadora del concurso, Ediciones Irreverentes, publicará una antología en la que, además del ganador y los finalistas, promete incluir los relatos de “cuatro destacados autores rusos”. Estamos, pues, de enhorabuena.
Articulo de M. A. Marcos Fernández aparecido originalmente en Diario de la Bahía de Cádiz http://www.diariobahiadecadiz.com/noticias/opinion/rusia-y-la-ciencia-ficcion/