viernes, 28 de noviembre de 2014
jueves, 23 de octubre de 2014
Titanes, del escritor venezolano afincado en La Laguna (Tenerife) Félix Díaz, en la 9ª sesión del Libro Fórum Canario
La narrativa canaria
está pasando un gran momento. Está invitada en la Feria Internacional del Libro
(FIL 2014) de Guadalajara, en México, con el evento
titulado Canarias, islas de
novela, un encuentro organizado por la Fundación Biblioteca Virtual
Miguel de Cervantes, la Cátedra Vargas Llosa y la propia FIL de Guadalajara en
el que estarán presentes los escritores José Luis Correa, Rafael-José Díaz,
Santiago Gil y Pablo Martín
Carbajal, quien tras el éxito de La vida amarga
(Ediciones Irreverentes) está a punto de presentar en M.A.R. Editor una nieva
edición de su novela Tú eres azul
cobalto, dedicada a Frida
Khalo.
El escritor
tinerfeño Javier Hernández
Velázquez se proclamó ayer ganador del IV Premio Wilkie Collins de
Novela Negra, convocado por M.A.R. Editor, en el que han participado 160 obras
de 12 países, con la novela Los Ojos del
puente, ambientada en Canarias, Los Ángeles y San Francisco. Hay
que recordar que Hernández Velázquez fue mención especial del jurado del Premio
L’H Confidencial 2013 con su anterior novela, Un camino a través del
infierno.
Y ahora, triunfa a nivel nacional la novela de ciencia
ficción Titanes, del
escritor venezolano afincado en La
Laguna, Tenerife,
Félix Díaz. Este
libro ha sido presentado el martes en la librería La Isla, de Santa Cruz de Tenerife, y el próximo 27 de noviembre,
la 9ª sesión del Libro Fórum Canario se dedicará a
Titanes. ¿De qué trata la
obra? Es una novela de ciencia ficción basada en unos de los
hechos que más conmovieron a América. En 1972, en los Andes, se estrelló un
avión en las montañas. Se les dio por muertos, pues no tenían apenas alimentos
con los que sobrevivir. Pero hubo supervivientes, catorce personas que
aguantaron comiendo los cadáveres de los muertos. Algo más de un siglo después,
en 2099, la nave espacial Cassini sufre un accidente en Titán, el satélite de
Saturno. Sobre las nieves de metano y amoníaco, a 180 grados bajo cero, los
supervivientes han de hacer comerse a sus muertos hasta que llegue el rescate
desde la Tierra. Un acertado paralelismo entre la realidad y el futuro cercano
que ha llevado a agotar rápidamente la primera edición del libro. (http://www.edicionesirreverentes.com/2099/TITANES.html)
Par Félix
Díaz, miembro del grupo
Astroseti.org, dedicado a la divulgación científica
“Titanes, al pasar de ser una historia de un
avión a un proyecto en el futuro, en el espacio que estará conquistando el
hombre, y en una nave espacial, toma una nueva dimensión. La gran diferencia entre la ciencia ficción y otras
formas de ficción es la presencia de la ciencia. Eso le da dosis de
verosimilitud que no tienen las historias de hadas y fantasmas, por ejemplo. No
desprecio una buena historia de fantasía, pero en el caso de la ciencia ficción
quiero pensar que es algo que podría suceder, si se dan las circunstancias
necesarias (por ejemplo, que pase el tiempo necesario). La ciencia le da a la
ficción la capacidad de hacerse real. Lo vemos, por ejemplo, con los viajes
espaciales o con los robots; ya los tenemos, y son cosas previstas por la
ciencia ficción.”
Sobre Canarias y la ciencia, lo
tiene claro: “En Canarias estamos en vanguardia. El observatorio
del Teide en la isla canaria de Tenerife, contará con un nuevo telescopio que
trabajara conjuntamente con otros ochos telescopios más con la misión de
encontrar planetas habitables dentro de la Vía Láctea. Es un caldo de cultivo
fantástico para la novela de ciencia ficción. Yo además pertenezco al grupo Astroseti, un grupo
de aficionados a la divulgación y a la búsqueda de vida inteligente (SETI). Tuve
un papel destacado en ese grupo, colaborando en diversas actividades.
Astroseti, como asociación sin ánimo de lucro, ha logrado con
éxito registrarse dentro de la Unión Astronómica Internacional (IAU), para
participar en los esfuerzos colaborativos que ésta proponga. Uno de los primeros
proyectos lanzados consiste en proponer nombres para los exoplanetas que se están descubriendo
durante las últimas dos décadas. Para mí, estas propuestas son tremendamente
incitantes”.
El próximo 27 de
noviembre, en la 9ª sesión del Libro Fórum
Canario, Félix Díaz hablará de
Titanes y hará una lectura de sus páginas más
fascinantes.
Ediciones Irreverentes http://www.edicionesirreverentes.com/2099/cifi.html
jueves, 2 de octubre de 2014
Viajero de todos los mundos, de Francisco José Segovia Ramos
Los relatos recogidos en Viajero de todos los mundos -libro
con el que Francisco José Segovia Ramos ganó el I Premio Micromegas de Ciencia
Ficción- son una metáfora del espíritu de conocimiento del ser humano. El ansia
de ir más allá de lo rutinario nos lleva a descubrir todos los futuros
posibles, e incluso a vislumbrar qué pasados alternativos perdimos al tomar una
decisión como raza.
Además de ser un homenaje a
autores como Asimov, Clarke, Philip K. Dick, Stanislaw Lem o Bradbury, estos
relatos giran alrededor de las eternas inquietudes humanas -el amor, la vida y
la muerte-, enmarcadas en las constantes preguntas de ¿quiénes somos?, ¿a dónde
vamos? ¿de dónde venimos?, que la ciencia intenta responder, aunque, como
sucede en estos relatos, abriendo más interrogantes. Segovia Ramos crea mundos
novedosos que nos llevan a encontrarnos con lo más profundo de nosotros mismos,
y presentes alternativos y futuros próximos tan inquietantes como reconocibles.
El autor trata con agudeza los
aspectos tecnológicos que puedan desarrollarse en próximas generaciones, pero
siempre situados en un entorno social que no nos parece tan lejano ni
imposible. A pesar de los robots, de las máquinas bélicas de destrucción
masiva, de los invasores de otros mundos, de los cerebros positrónicos, o de
las máquinas increíbles, Viajero de todos los mundos rezuma una ácida y cruda
crítica de nuestra sociedad.
FRANCISCO JOSÉ SEGOVIA RAMOS
(Granada, 1962) Licenciado en Derecho y colaborador habitual de diversos medios
de comunicación. Ha publicado el libro de relatos Lo que cuentan las
sombras, la novela El Aniversario y recientemente Los sueños
muertos(Finalista del Premio Ciudad de Utrera). Ha participado en antologías
como 2099, 2099-b, Praga, Microantología del microrrelato III, Los mejores
terrores en relatos, Cachitos de Amor, Bocados Sabrosos, Amigos para siempre,
Cuentos alígeros y Relatos bajo el puente.
12 euros • 144 páginas
ISBN: 978-84-16107-12-4
Más información en http://www.edicionesirreverentes.com/2099/Viajeromundos.html
Rusia y la ciencia ficción Articulo de M. A. Marcos Fernández
Ahora, yo mismo acabo de ver mi nombre unido a esta rica tradición aunque
sea tangencialmente, habiendo quedado entre los finalistas del XV Premio
Internacional Sexto Continente de Relato de Ciencia Ficción, cuyo motivo era,
precisamente, Rusia y la
Unión Soviética. Específicamente, las bases del concurso
pedían relatos breves cuya extensión variase entre los 5000 y los 9900
caracteres, que tuviesen como argumento “desde viajes espaciales a la conquista
espacial, pasando por la guerra en el espacio o los primeros pasos de Rusia y la URSS en la carrera espacial o
temas de crítica enmarcados en los distintos géneros de la ciencia ficción”. Mi
relato, que como ya he dicho figura entre los seleccionados, se titula En
Pie, Famélica Legión. La editorial convocadora del concurso, Ediciones
Irreverentes, publicará una antología en la que, además del ganador y los
finalistas, promete incluir los relatos de “cuatro destacados autores rusos”.
Estamos, pues, de enhorabuena.
Articulo de M. A. Marcos Fernández aparecido originalmente en Diario de la Bahía de Cádiz http://www.diariobahiadecadiz.com/noticias/opinion/rusia-y-la-ciencia-ficcion/
El escritor malagueño Juan Guerrero Sánchez ganador del XV Premio Internacional Sexto Continente de Relato de Ciencia Ficción
La obra con la que se ha impuesto Juan Guerrero Sánchez (Málaga,
1974) entre 94 autores de 15 países es la titulada "Silencio mortal",
en la cual convivimos con la tripulación de una nave rusa en sus trece últimos
días de regreso a la Tierra ,
dispuestos a aterrizar en la estepa de Kazajistán, con el fondo del posible
exterminio de la raza humana mientras han hecho su viaje.
Las obras finalistas y sus autores son:
• La clonación, de Cristian Carlos Cano Morales
• Sigamos adelante, de Juan Torres
• En pie famélica legión, de Marco Antonio Marcos
• Si algo nunca podremos ver, eso será el presente, de Julio Fernández Peláez
• Aleksandr, de Adrián Tejada
• Moscú siempre ha sido frío, de Pedro Pujante
• El sueño del soviet, de David Martínez Gómez
• Olenka, Antonio Molina Juanes
• Rojo dos, de Francisco José Segovia Ramos
• Héroes de nuestro tiempo, de Ángel Figueroba Amaro
• Un tiburón malherido, de Frances Barrio
• Luna Roja, de Heliodoro Villanueva
• Floración, de Calamanda Nevado
• La embriaguez de
Ediciones Irreverentes contactará con el autor ganador y los finalistas del XV Premio Internacional Sexto Continente de Relato de Ciencia Ficción para negociar la incorporación de sus relatos en la antología de ciencia ficción 2099-C, en la que participarán cuatro destacados autores rusos.
Han participado 94 relatos de 15 países.
40 relatos de España
11 relatos de Argentina
10 relatos de Colombia
9 relatos de Cuba, México
4 Venezuela,
2 relatos de Perú, Uruguay,
1 relato de Chile, Puerto Rico, Francia, Nicaragua, EEUU, Portugal, Costa Rica
40 relatos de España
11 relatos de Argentina
10 relatos de Colombia
9 relatos de Cuba, México
4 Venezuela,
2 relatos de Perú, Uruguay,
1 relato de Chile, Puerto Rico, Francia, Nicaragua, EEUU, Portugal, Costa Rica
miércoles, 11 de junio de 2014
Noche de ciencia ficción en Murcia. 12 de junio en la librería Diego Marín Pedro Pujante, Abel Bri, Pedro Amorós, 2099...
Ejerce de presentador el escritor
murciano Pedro Amorós
Los libros son:
-El absurdo fin de la realidad,
del murciano Pedro Pujante http://www.edicionesirreverentes.com/2099/PedroPujante.html
-Ander, del ilicitano Abel Bri, http://www.edicionesirreverentes.com/2099/Ander.html
-2099-B, antología con ambos
autores y con Elia Barceló, José Luis Garci, Miquel Barceló, Eduardo Vaquerizo,
Félix Díaz y el murciano Francisco Javier Illán vivas, entre otros. http://www.edicionesirreverentes.com/2099/2099B.html
***********************************
De qué tratan los libros
El
absurdo fin de la realidad cuenta la inminente llegada de un ovni a un
pueblo mediterráneo y la preparación de sus habitantes para recibir a los
visitantes alienígenas. El narrador relata cómo prepara un discurso de bienvenida
para los extraterrestres, salpicando anécdotas, reflexiones sobre literatura,
filosofía, cine, humor, necrofilia romántica y chascarrillos vecinales a partes
iguales. Pero a medida que el día de la llegada del platillo se acerca, las
cosas se complican. Fenómenos extraños comienzan a ocurrir en el pueblo: saltos
en el tiempo, aparición de misteriosas puertas que comunican con otras
dimensiones, visiones estrambóticas y un final delirante e inesperado que dará
un giro a toda la novela hasta convencernos de que la realidad no es más que un
espejismo, un teatro del absurdo. ¿Una sátira de Bienvenido, Mister Marshall en
la España de un futuro probable que sigue siendo la misma? Algo de ello hay.
Metaliteratura con Camus, Dostoievski, Kafka, Quentin Tarantino, Keats,
Coleridge, Shelley, Byron y muchos más genios de la pluma que conforman el
universo paranoico de nuestro protagonista. El absurdo fin de la realidad es la
obra ganadora del I Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción.
Pedro Pujante (Murcia, 1976). Ha publicado los libros Hijos de un
dios extraño, Espejos y otras orillas, Déja-vu —Premio Latin Heritage
Foundation 2011— y ha participado en diversas antologías. Actualmente escribe
una columna en el periódico La opinión de Murcia y ejerce la crítica literaria.
Entre sus premios cabe destacar: I Premio Internacional de relato Marcelino
Menéndez; Finalista I Premio de Relato corto Ciudad de Torrevieja; Finalista I
Concurso Microrrelatos Acen 2011.
Ander. Un muchacho a
quien conocen como Rana nos cuenta la extraña historia de su vida, que comenzó
a cambiar cuando conoció a su nuevo compañero de habitación, Ander. No se trata
de dos estudiantes, sino de dos aprendices de asesinos. Ambos están siendo
adiestrados en un planeta de condiciones extremas cuyo único fin es formar al
ejército de asesinos más eficiente que haya existido jamás. Su adiestramiento
se basa en la selección natural, en que los más fuertes sobreviven. Sin
embargo, aunque en este lugar nadie les enseña la amistad, ni el amor, estos
sentimientos terminarán apareciendo como una parte más de la esencia humana,
aunque tendrán que esconder sus debilidades, sus lazos emocionales, al menos,
hasta que logren salir del planeta Gliese 581D, también conocido como Dante. Ander,
de Abel Bri, es la novela finalista y Mención Especial del jurado, del primer
Premio 451 de novela de Ciencia Ficción, entre obras de 24 países. Obra
inspirada por Dune, pero cercana a la más vanguardista ciencia ficción, la
historia está construida sobre un héroe humano e imperfecto, pero admirado y
venerado por cuantos le rodean. ¿Cyber punk, afterpunk, distopía
post-industrial, literatura catastrofista? Que el lector decida.
Abel Bri (Elche, 1980) Licenciado en periodismo y profesor de
Lengua y Literatura. Ha publicado las novelas Surcos en el alma y la trilogía Crónicas
del fin de un mundo. Ha participado en diversas antologías, entre ellas 2099,
en la que Ediciones Irreverentes ha seleccionado la mejor ciencia ficción
actual en español, junto a autores de España, Venezuela, Brasil, Chile, México,
Cuba, Costa Rica y Argentina.
domingo, 1 de junio de 2014
viernes, 23 de mayo de 2014
Carpaccio, relato de Abel Bri
Para leer Ander, de Abel Bri http://www.edicionesirreverentes.com/2099/Ander.html
Alma de neón, relato de Pedro Pujante
Suelo llegar a primera hora. Las chicas esperan siempre con una hermosa sonrisa comercial y con las piernas abiertas señalando la dirección exacta al paraíso. Las prostitutas humanas son imperfectas pero las prefiero. Las rameras androides, en cambio, son mejores en la cama aunque el olor a hierro caliente y su voz metálica como de portero automático son repugnantes. Hoy pagaré un poco más. Deseo oler el sudor, acariciar la piel, la enfermedad. Quiero sentir la piel y el coño. Además, dejaré propina. Las compenso. Sé que es duro para ellas tener que hacérselo con un maldito robot como yo.
El absurdo fin de la realidad, de Pedro Pujante, en http://www.edicionesirreverentes.com/2099/PedroPujante.html
Para leer más textos de Pedro Pujante http://pedropujante.blogspot.com/
jueves, 22 de mayo de 2014
Relato de Félix Díaz: Encuentros en la tercera fase

Ambos se acercaron a la nave espacial.
Se abrió una puerta circular, parecida a un esfínter. Dentro, sólo se veía oscuridad.
Se iluminó el interior. Brotó una rampa que llegó hasta la verde hierba. Salieron dos alienígenas. No llevaban cascos. Se quedaron mirando a los terrestres.
—¡Terrícolas! —dijo uno de ellos—. ¡Nos sentimos complacidos al ver gente como nosotros en este planeta.
—¡Yo también me alegro de conocerlos! —respondió Arnold.
—Disculpe, criatura —replicó el ET—. Yo le hablaba al otro ser.
Sólo entonces, Arnold cayó en la cuenta de que los extraterrestres andaban a cuatro patas, estaban recubiertos de pelo y tenían un hocico prominente.
Igual que Senior, su perro.
Para leer su novela cifi TITANES, entra en http://www.edicionesirreverentes.com/2099/TITANES.html
miércoles, 21 de mayo de 2014
viernes, 16 de mayo de 2014
el último Borbón, antología de Ediciones Irreverentes. ¿Qué pasara con los borbones en el futuro? Aquí algunas respuestas
Ediciones Irreverentes invitó a destacados autores de ciencia ficción y a
otros más dados a la sátira, a imaginar que el actual rey de España, Juan
Carlos de Borbón, es el último Borbón de la historia de España. En estas
páginas están las consecuencias.
En esta antología de ucronías se especula sobre realidades alternativas ficticias, desde la familia de Aznar convertida en familia real, hasta la recuperación en un futuro lejano del cerebro del monarca, crionizado siglos atrás, pasando por una trama paralela del Golpe de Estado del 23-F o un tiempo futuro en que España estará colonizada por Alemania, entre otros futuros posibles.
Como afirma Peña en el prólogo, se medita, con más información y reflexión que respeto, sobre esos Borbones de "caras tan poco agraciadas; con su querencia desenfrenada a la caza de todo lo que se moviese; con su derecho de pernada sobre toda dama, damisela, moza o mozuela que se le pusiese por delante; con su manía de meterse en todo lo que, políticamente, podían hacer mejor otros". Y de esa meditación han salido relatos tan deliciosos como un café caliente tomado sobre las ruinas del Apocalipsis.
Los valientes autores que se han atrevido con el tema son Félix Díaz, Nelson Verástegui, David J.Skinner, Teresa Domingo Catalá, Francisco José Segovia Ramos, Raymond Mora Espinosa, Pedro Pujante, Francisco J. Peña Rodríguez y Miguel Ángel de Rus, los dos últimos, además, editores literarios de este arriesgado libro.
En esta antología de ucronías se especula sobre realidades alternativas ficticias, desde la familia de Aznar convertida en familia real, hasta la recuperación en un futuro lejano del cerebro del monarca, crionizado siglos atrás, pasando por una trama paralela del Golpe de Estado del 23-F o un tiempo futuro en que España estará colonizada por Alemania, entre otros futuros posibles.
Como afirma Peña en el prólogo, se medita, con más información y reflexión que respeto, sobre esos Borbones de "caras tan poco agraciadas; con su querencia desenfrenada a la caza de todo lo que se moviese; con su derecho de pernada sobre toda dama, damisela, moza o mozuela que se le pusiese por delante; con su manía de meterse en todo lo que, políticamente, podían hacer mejor otros". Y de esa meditación han salido relatos tan deliciosos como un café caliente tomado sobre las ruinas del Apocalipsis.
Los valientes autores que se han atrevido con el tema son Félix Díaz, Nelson Verástegui, David J.Skinner, Teresa Domingo Catalá, Francisco José Segovia Ramos, Raymond Mora Espinosa, Pedro Pujante, Francisco J. Peña Rodríguez y Miguel Ángel de Rus, los dos últimos, además, editores literarios de este arriesgado libro.
12 euros
• 144 páginas • ISBN: 978-84-16107-04-9
Una antología ácida con los Borbones (Francisco José
Peña)
Todo
comenzó con el pobre Carlos II, a quién un guasón madrileño, como casi siempre,
motejó con el sobrenombre de el Hechizado.
El buen hombre, digno representante de una estirpe endogámica, se fue de este
valle de lágrimas el 1 de noviembre de 1700 con la misma poca importancia con
la que había pasado por el Trono. Y la cosa se lió parda: el zorro viejo que
fue Luis XIV, desde Versalles vio una factible colocación para su nieto Felipe
de Anjou y, hete aquí, se nos vinieron los Borbón Anjou a vivir a España
después de una larga guerra y de una paz, la de Utrecht (1713), en la que
perdimos Menorca y Gibraltar. La primera, como se sabe, es una isla hermosa en
donde si nos da la gana podemos pegarnos un buen baño, conocer gente y bailar
bajo las mezclas de un moderno Dj,
pero con Gibraltar... ¡Ay, Gibraltar!
Como iba reflexionando, los señores
Borbón ¾que no bourbon¾, con aquellas caras tan poco agraciadas; con su
querencia desenfrenada a la caza de todo lo que se moviese; con su derecho de
pernada sobre toda dama, damisela, moza o mozuela que se le pusiese por
delante; con su manía de meterse en todo lo que, políticamente, podían hacer
mejor otros, se nos instalaron aquí y, bueno, así como al principio la cosa iba
bien con la Ilustración y demás ideas afrancesadas del tipo Real Academia de la
Lengua, Real Academia de la Historia; que si el Diccionario, que si la Ortografía…
Pero Felipe V perdió la cabeza y hasta se ubicaba junto a los tapices que
representaban caballos y los galopaba dando saltos, cual chiquillo en edad
menuda, para flipe de sus servidores, que tenían que aguantarle que les lanzara
sus excrementos cuando le venía al monarca en su real gana.
Tuvimos la ocasión de enderezarnos algo con Fernando
VI, pero duró poco y también sufrió de Alzhéimer; le sucedió su hermano, Carlos
III, con una madre malísima en la línea de la madrastra de Blancanieves, pero
tampoco la cosa le fue del todo bien porque la oportunidad que supuso el
gobierno de Esquilache la tiró por la borda. Del hijo y del nieto de este mejor
ni hablar; el Deseado le llamaban a
Fernando VII ¾me parto,
pues no sé por quién, pues hasta los que luego fueron los carlistas no lo
podían ni ver¾. La niña
Isabel II se ocupó mucho más del catre que de España y (seguir leyendo en http://www.edicionesirreverentes.com/2099/Ucronia.html) miércoles, 14 de mayo de 2014
viernes, 9 de mayo de 2014
Diesel Punk, relato de Eduardo Vaquerizo, publicado en la antología 2099-b, de Ediciones Irreverentes
-—Sí,
algo así. Se trata de crear un mundo diferente al actual suponiendo que haya
habido un cambio radical en nuestro pasado, un suceso histórico e incluso un
avance científico tal como un motor movido por diesel. Luego hay que contar una
historia en ese mundo, algo que lo trascienda de algún modo.
-—Lo
de punk lo veo, pero ¿Qué es el diesel?
—-Ah,
eso es lo mejor. Es un líquido que se obtiene del refino del petróleo. Se puede
usar en un motor de combustión interna.
—-Como
propuesta estética lo veo bien, pero ¿qué incómodo, no?
—-Y
peligroso. Es un líquido muy inflamable, el manejo puede ser problemático.
Imagínate un choque de vehículos, sería un desastre.
-—Desde luego. Veo bien esos ejercicios intelectuales, pero como el carbón no hay nada. Anda echa un poco más que llegamos tarde a la tertulia.
-—Desde luego. Veo bien esos ejercicios intelectuales, pero como el carbón no hay nada. Anda echa un poco más que llegamos tarde a la tertulia.
—-Cuidado,
vas demasiado rápido. Las calderas fresnadilla son muy sensibles a las grietas
por calentamiento desigual, se rajan de arriba a abajo. He visto muchas así en
el taller.
—-Bueno,
tu serás ingeniero pero yo llevo toda la vida con los chasis Gomeznarro de
caldera abierta y jamás me ha pasado algo así.
—-Has
tenido suerte.
Los dos amigos se aplicaron a echar carbón de modo
controlado en el horno situado en la panza del vehículo. Un cuarto de hora
después, cuando estuvieron contentos con la presión del vapor, se encaramaron
en la alta estructura y aceleraron hasta incorporarse en el humeante flujo del
tráfico. A esa hora de la tarde, las calles de Madrid estaban saturadas de
modernos vehículos movidos por la energía del vapor, capaces de transportar con
seguridad a sus ocupantes a asombrosas velocidades de más de treinta km/h.
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Toda la información sobre 2099-b en http://www.edicionesirreverentes.com/2099/2099B.html
La clepsidra de Neptuno, de Miguel Gómez Yebra. ¿Ciencia ficción? ¿Ucronía? ¿Una comunidad pitagórica relacionada con extraterrestres?
Miguel
Gómez Yebra, Licenciado en Matemáticas y en Filosofía y Ciencias de la
Educación, reside en Alhaurín de la Torre desde el año 2000. Nació en Sarria
(Lugo), pero desde los once años vive en Andalucía, primero en Málaga y
posteriormente en El Puerto de Santa María (Cádiz), donde escribe su novela Más
allá del Ecuador, finalista (1993) en el Premio UPC de Barcelona. También ha
sido finalista en el II Premio de Poesía El Ermitaño (El Puerto de Santa María,
1999), con su libro Álbum de otoño, y en el V Premio de Poesía María Luisa
García Sierra (2003), con el poemario Visiones de crisálida, que se publica en
el año 2006 (Ediciones Dauro). En octubre de 2004 publicó su novela Las
pirámides de Azulia (Editorial Río Henares).
24
euros - 534 páginas - ISBN: 978-84-96115-85-9
Toda
la información sobre el libro en http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/clepsidra.htm
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Por unos Watt de más… relato de Erick Mota de la antología "2099" de Ediciones Irreverentes
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—¡Hey, usted! ¡Su carnet de identidad, por
favor! —la voz del policía, modulada por los altavoces del casco, inundó la
calle— ¡Y el suyo también, ciudadano!
Por un instante todos los
peatones de detuvieron. El suceso duró apenas unos segundos. La llamada estaba
dirigida a dos personas que llevaban una carretilla a toda prisa. Estaban a
punto de desaparecer por una calle poco transitada cuando el policía los llamó.
El hombre alto de la camiseta y el forzudo con la camisa abierta se detuvieron.
Pese a no tratarse de un
policía de la brigada especial, la armadura personal de kevlar, el ancho escudo
transparente y el bastón de estática constituían una amenaza igualmente
aterradora. El policía era considerablemente alto, muy por encima del estándar,
incluso si no hubiera llevado el equipo anti motín habría resultado
impresionante. A paso lento el oficial se acercó a la carretilla.
—¿Qué llevan ahí?
—Nada,
oficial. —dijo el alto—. Solo materiales de construcción.
—Eso, eso —añadió el fuerte
agregando un tic nervioso a sus palabras—. Un poco de polvo de piedra y arena.
Nada más.
—¿Ustedes se creen que yo
soy bobo? —el policía alzó el bastón y tocó el saco con la punta. El sonido
metálico llegó a todos por igual— ¿De cuando acá el polvo de piedra y la arena
suenan así?
Ambos hombres comenzaron a
sudar frío.
Ninguno de los hombres
consideraba al policía una amenaza seria. Ni siquiera el bastón constituía un
problema. En muchas ocasiones habían recibido golpes de estática. El escudo
anti motín o la armadura tampoco era un problema. Aquel hombre uniformado y
cubierto de kevlar no los intimidaba. Pero, desde la esquina, un artefacto
colgado de un viejo poste apuntaba hacia ellos. Su forma era alargada como un
fusil pesado. A su lado, una cámara panorámica escudriñaba la calle mientras
todo el equipo se sacudía y apuntaba.
Un arma-robot.
La verdadera policía en las
calles.
Equipos sin vida. Vigilantes
de las calles y las aceras. Respondiendo solo a la lógica de sus fríos
cerebros. Tenían todo tipo de municiones. Balas ordinarias, plásticas,
perforantes, antiblindados, cañones de gel inmovilizante, espuma, granadas
aturdidoras... de todo. Un verdadero arsenal usado según los designios de una
Inteligencia Artificial patentada en Japón y ensamblada en China. Un policía
incorrupto autorizado a emplear cualquier tipo de fuerza con tal de mantener el
orden. La solución de la República Popular China contra la corrupción policial.
Los famosos Guardianes de Beijing ya estaban en la Habana.
Y estaban todas locas.
Lo mismo les daba por
tirarle a todos los frikis que la cogían con los grupos de personas a partir de
determinado número primo. Disparaban a los negros y a los de pelo largo por
igual. Unas veces les atraían las lentejuelas, otras las parejas o los tríos.
Incluso le disparaban a los propios policías. Imprimían en sus registros la
palabra “Corrupción”. Si el oficial sobrevivía al ataque quedaba fuera del
servicio deshonrosamente.
Todos temían a los Tiradores
Eléctricos.
La mayoría transitaba por
calles vecinales donde no los habían instalado. O en las horas picos cuando las
multitudes les impedían disparar. Un protocolo anti manifestaciones les impedía
a sus retorcidos cerebros digitales disparar a mucha gente junta. “Cosa de las
naciones unidas y los derechos humanos”,
La presencia de aquel
Tirador Eléctrico era lo que ponía nerviosos a aquellos hombres, acostumbrados
a lidiar con la infantería policial. Hábiles como eran en quitar bastones o
encontrar con un punzón las fisuras en las corazas. Pero incapaces de luchar
contra el francotirador mecánico en lo alto de un poste.
—Está bien, oficial —dijo el
alto—. Es una balita.
—Repite que no te oí.
—Una balita, un contenedor
de corriente. Pero no pensábamos hacer nada malo con ella.
—¡Por supuesto! —rió el
policía—. No se puede hacer nada peligroso con una balita. O se vende o se usa.
Pero ambas cosas son ilegales.
—Mire, guardia, denos una
oportunidad —interrumpió el fuerte—. Un hermano nuestro tiene a su mamá enferma
y necesita unos watts de más...
—¿De cuanto es?
—350.
—Pues sí ¿a cuánto?
—Cien.
—¡Oye, afloja!
—Mira lo que dice la tapa.
Podía leerse
claramente en alfabeto cirílico: Corporación sleva. 350 kilowatt.
Manténgase alejado del calor y los campos radioeléctricos. El intermediario
mostró dos colmillos de oro en una sonrisa
—¿Ves? Esto es calidad.
—¿Dónde conseguiste esto?
—Rompiendo el bloqueo,
compañero. De dónde lo saqué no importa. Son 350 kilowatt. ¿Te interesa, sí o
no?
—Claro que me interesa. Esto
en el barrio se vende como pan caliente. A nadie le alcanza para todo el mes la
corriente que dan por la libreta.
*
—Mire, guardia —comenzó a
decir el hombre alto—. Le voy a hablar claro porque hablando los hombres se
entienden. Acá el colega y yo tenemos antecedentes por tráfico ilegal de
corriente eléctrica. Si nos lleva ahora nos va a buscar tremenda complicación.
Posiblemente no podamos ver la calle en un buen tiempo. Nosotros no hemos hecho
nada malo, solo resolverle a la gente... No se lo pido como policía. Se lo digo
de hombre a hombre.
Se hizo un silencio
incómodo.
A unos metros el arma-robot
se sacudió, impaciente.
—Está bien —dijo por fin el
policía—. Pueden irse. Pero la balita se queda aquí.
—Pero, oficial... —comenzó a
decir el forzudo pero su compañero le sacudió el brazo.
—¿Quieres que te cargue con
balita y todo? —continuó el policía— ¡Andando, largo de aquí!
El fuerte comenzó a murmurar
la frase: “¡Qué clase de descaraos son
todos ustedes! Deberían comprar más corriente a los rusos en lugar de tantas
armas robot a los chinos…” Pero el alto tiró de él y ambos se alejaron.
El policía, por su parte, miró hacia atrás para cerciorarse de que el arma
girara hacia otra dirección. Cuando estuvo fuera de su rango de visión guardó
el bastón en su funda y sacó un teléfono celular del bolsillo. Apagó el
circuito interno de comunicaciones y marcó un número.
—Oigo —dijo femenina desde
el otro lado de la línea.
—Katia, soy yo.
— ¡Papi! ¿No estabas
trabajando?
—Sí. ¿Estás en la escuela?
—Acabo de salir de clases, pero
por la tarde tengo turno de Educación Física y un laboratorio.
—¿A qué hora terminas?
—Tarde.
—¿Podrías escaparte un
minuto y venir hasta Infanta y Carlos III? Necesito que lleves una cosa para la
casa.
—¡Papá! Estoy en la escuela…
—La universidad está ahí
mismo, chica. Esto es importante
—¡No es justo!
—Katia, atiéndeme. Tengo 350
kilowatt de corriente en una balita. La acabo de decomisar y el arma robot me
está mirando todo el tiempo. ¿Aún quieres quedarte leyendo hasta tarde?
—Sí. De no ser porque tengo
un padre fascista que corta la corriente de toda la casa a las once de la
noche.
—Lo hago porque no nos
alcanza la que nos dan por la libreta. No podemos usar el soporte vital de tu
abuela y la computadora al mismo tiempo. ¿Quieres más corriente? Ven aquí y
lleva la balita para la casa. Educación física puede esperar.
—¿A quién se la quitaste?
—¿Y eso qué importa?
—A un infeliz de seguro.
¡Abusador como eres!
—¿Tienes idea de cuanto vale
una balita de 350 en la calle? La gente se está haciendo rica con eso. Si no
tuviera el uniforme tendríamos que comprarla en lugar de la comida. ¡Acaba de
venir, niña!
—Si no tuvieras el uniforme
saldrías por quinta avenida con un letrero de “Abajo la Revolución Energética”.
—Y terminaría preso. Déjate
de boberías y ven a recoger esto. Yo no puedo moverme de aquí.
—Voy saliendo —y colgó.
El policía guardó el
teléfono, puso el escudo en el suelo y se estiró. Lentamente sintió como le
traqueaba la columna y la sensación de placer se apoderó de él. Pese al calor
de la armadura, el sol de la calle y el pesado cinturón comenzaba a sentirse
bien. Acababa de resolver 350 kilowatts, sumados a los 300 de la balita de su
casa solo tendría necesidad de buscar 200 kilowatt en la Bolsa Negra. Con 850
kilos podía terminar el mes holgadamente, sin apagar el soporte vital de su
suegra quien, contra todos los estereotipos, lo adoraba. Tampoco tendría que
limitarle el uso de la computadora a Katia. Pensó en su hija, encaprichada en
estudiar una carrera universitaria tan inservible como la Física Nuclear. Ya
los rusos no eran los de antes, pensaba, como en los tiempos de su padre.
Cuando ser un gran físico teórico te volvía importante. Aquello había quedado
atrás con el Muro de Berlín. El viejo Daniel Sotolongo, descubridor del principio físico que hace
funcionar las balitas, solo recibió la Orden José Martí. Después le dieron un
Lada y mucho trabajo en el instituto. “Ese se va a morir solo” —pensó—. “Solo
quiere a su Revolución y a su ciencia. Como no se ponga a botear con el Lada
que le dieron se va a morir de hambre. Pero Katia no será igual. Que estudie
física está bien, eso la hará más inteligente. Pero cuando se gradúe lo mejor
para ella será una corporación.”
—Tengo que comprarle un ipod
—dijo en voz alta mientras pensaba aún en Katia—. Bastante se esfuerza, la
pobre.
miércoles, 7 de mayo de 2014
Un día en la vida del inmortal Mathieu, novela de Mario Martín Gijón, crítica de Francisco Martínez Bouzas
En esta su primera novela, Mario Martín
Gijón se disfraza de amigo del protagonista de esta novela futurista, el
psicólogo Mathieu Beaujour, y usa el artificio de traductor al castellano de
las reflexiones almacenadas en la memoria de su amigo en el año 2070. De este
modo, Mario Martín, autor de destacados y premiados libros de ensayo y del
libro de relatos Inconvenientes del turismo en Praga (2012), se
adentra en la narrativa de ciencia ficción, en esos viajes prospectivos, no a
las lejanías interestelares, sino a esos otros mundos más decisivos para la
humanidad que son, como recuerda el protagonista de la novela, “los que se
realizaron dentro de nosotros mismos” (página 147).
En 1981 Günter Rophol
escribía que la pregunta kantiana ¿qué debo hacer? se halla conectada, más que
nunca, a aquello de lo que soy capaz de hacer. Y en nuestro tiempo el campo del
quehacer humano se ha agrandado de forma tan extraordinaria, gracias a la
tecnociencia, que la aniquilación del planeta, la muerte esencial de la especie homo
sapiens sapiens es un peligro específico de nuestros días. Como lo es la
posibilidad de una perfectibilidad prácticamente inacabable. Porque el ser
humano es en la actualidad una materia prima que posee una plasticidad casi
inagotable. Nuestra especie es para muchos algo que debe de ser modificado y
mejorado. Pero aquello que es maleable es también susceptible de ser
controlado. La mayoría de los defensores de la perfectibilidad humana -los
“nuevos redentores” como los denomina José Sanmartín- ya no razonan como antaño
en términos morales. Al mismo tiempo podemos constatar que han desparecido la
mayoría de los recelos que en los años 70, 80 y 90 generaba el determinismo tecnológico,
expresado de forma elocuente en estas palabras de Steven Levy (Hackers, 1984),
un auténtico anatema contra la tecnología informática: “Los ordenadores se
utilizan mayoritariamente contra las personas en lugar de para las personas. Se
utilizan para controlar a la gente en vez de para liberarla”.
En estas coordenadas se
mueve la ficción de Mario Martín, que, como ya señalé, se sitúa en los albores
del 2070. Su protagonista, el psicólogo Mathieu Beaujour es un verdadero
cyborg, un zomboide o robot humanoide biológico, que pauta su jornada,
desde que se “enciende” a las cinco y media de la mañana, mediante
reflexiones en las que, a modo de diario, recuerda y recapacita sobre la senda
recorrida en la apuesta de la humanidad por la extensión vital indefinida. En
efecto, un sabotaje en Siberia contra las torres computacionales pone en
peligro los avances conseguidos, y ante ese hecho y evidente amenaza, Mathieu
recuerda el arduo camino recorrido por los defensores de la prolongación
indefinida de la vida, que no inmortalidad. Primer paso: creación de entidades
programadas para sobrevivir durante un determinado período de tiempo,
reproducirse y autodestruirse algunos años más tarde. Todo ello, echando mano
de la ingeniería de tejidos, la autoreproducción programada para, en una etapa
posterior, substituir nuestra frágil biología por soportes más sólidos y
fiables. El resultado es una sociedad transhumana que prefiere la
imaginación a la realidad, el abrazo mental al abrazo real, la comida virtual
se impone así mismo sobre la real, la estimulación mutua a través de chats es
más frecuente y deseable que las relaciones sexuales no virtuales.
Como pieza de ciencia
ficción, ésta es una novela prospectiva que ficcionaliza un mundo futuro,
posiblemente realizable, y sobre todo interroga al lector con cuestiones
cruciales. La más transcendente, en mi opinión, es la que se personifica en las
angustias unamunianas -muy oportuna la referencia al Diario íntimo de
Miguel de Unamuno- : el destino del ser humano a desparecer para siempre,
frente al deseo de persistencia innato en neutra especie. Mérito así mismo del
autor al escribir la novela es el hecho de no perderse en demasía en
disquisiciones y descripciones tecnocientíficas, sino ahondar en aquellos interrogantes
sobre el significado en la existencia humana, de esa prolongación vital
indefinida. ¿Cómo afecta a nuestra condición humana la integración en máquinas
inteligentes. Las respuestas o reflexiones del protagonista posibilitan una
lectura de la novela en clave distópica, pero también en clave utópica. ¿Con
mentes conectadas a la Red
no desapareceremos como seres autónomos para convertirnos en simples partes de
un conjunto de nódulos de una supermente? ¿Dónde deja pues un ser humano de ser
humano? Pero al mismo tiempo, como ha ocurrido desde los primeros pasos de la
humanidad, ¿no nos hace humanos el querer superar nuestras fronteras,
sobrepasar los obstáculos que la naturaleza nos ha impuesto, ir más allá de
nuestros límites?
En mi lectura de esta pieza
del subgénero del Biopunk predominan los elementos distópicos. Y en una
valoración de la tecnociencia aplicable a esta extensión vital indefinida,
rechazaría tanto el imperativo tecnológico como el conservacionista y me centraría
en esa vía que articula lo instrumental con lo simbólico; es decir, los
entornos simbólicos tales como la cultura, la ideología, las instituciones, las
tradiciones que rodean a las posibilidades tecnocientíficas, deben ejercer un
papel importante en la evaluación de las mismas. Lo simbólico, aquello que nos
otorga lo que llamamos dignidad humana en tanto que personas, debería ser la
barrera que impida que nos convirtamos en puros medios o instrumentos de los
imperativos tecnocientíficos. Cuando Mathieu Beaujour admira y envidia la
vehemente fisicidad de Natasha con una gotas de sudor recorriendo su
frente o cuando siente nostalgia por los atardeceres rebosantes de aromas y
sonidos, creo que camina, quizás de forma inconsciente, por la senda de la resistencia
a la objetivación y a la mecanización de unos seres humanos a los que los
avances científicos del año 2070
ha privado de corazón.
Registro en el haber de la
novela una excelente literariedad. Mario Martín, atado a la ciencia, pero sin
abusar de su terminología, presenta una historia bien contada, elige una
estructura narrativa sólida y adecuada, persigue la belleza en la narración de
los hechos y reflexiones de su protagonista. Como en cualquier otro género
literario.
Francisco Martínez Bouzas
Originalmente en Brujas y Espirales http://brujulasyespirales.blogspot.com.es/2014/03/un-dia-en-la-vida-del-inmortal-mathieu.html
Ficha del libro en la web de Ediciones Irreverentes y acceso a su compra http://www.edicionesirreverentes.com/2099/INMORTAL_MATHIEU.html
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Un día en la vida del inmortal Mathieu
lunes, 21 de abril de 2014
XV Premio Sexto Continente de Relato de Ciencia Ficción convocado por Sexto Continente y Ediciones Irreverentes
Tras el
éxito que tuvo el X Premio Sexto Continente dedicado a la ciencia ficción y
tras el feliz lanzamiento de la colección literaria dedicada a este género (http://www.edicionesirreverentes.com/2099/cifi.html)
lanzamos un nuevo premio, dedicado a Rusia y la Unión Soviética en la ciencia ficción. Podrán participar autores de cualquier
nacionalidad bajo las siguientes bases:
a) Relatos breves desde los 5.000 caracteres contando letras y espacios hasta los 9.900 caracteres totales.
b) Habrán de ser relatos que traten sobre temas de ciencia ficción relacionados con Rusia y la extinta Unión Soviética. Desde viajes espaciales a la conquista espacial, pasando por la guerra en el espacio o los primeros pasos de Rusia yla URSS en la carrera espacial o
temas de crítica enmarcados en los distintos géneros conocidos de la ciencia
ficción.
c) Serán relatos inéditos en España, escritos en español, independientemente de la nacionalidad del país del autor, libres de derechos de edición en España y de compromisos en otros premios. Dado que la antología en la que aparecerán los ganadores se publicará también en libro electrónico es necesario que los relatos tengan los derechos libros para esta modalidad de edición.
d) Los autores participantes pondrán bajo el texto del relato:
a) Relatos breves desde los 5.000 caracteres contando letras y espacios hasta los 9.900 caracteres totales.
b) Habrán de ser relatos que traten sobre temas de ciencia ficción relacionados con Rusia y la extinta Unión Soviética. Desde viajes espaciales a la conquista espacial, pasando por la guerra en el espacio o los primeros pasos de Rusia y
c) Serán relatos inéditos en España, escritos en español, independientemente de la nacionalidad del país del autor, libres de derechos de edición en España y de compromisos en otros premios. Dado que la antología en la que aparecerán los ganadores se publicará también en libro electrónico es necesario que los relatos tengan los derechos libros para esta modalidad de edición.
d) Los autores participantes pondrán bajo el texto del relato:
Su
nombre y apellido (o apellidos), ciudad y año de nacimiento, correo
electrónico, país, y -si han publico previamente- sus títulos publicados, con
ISBN, y el título de las antologías en las que aparecen (en el caso de las
antologías no es necesario indicar más de 3). Pueden añadir los premios
ganados, pero no los premios en los que hayan sido finalistas.
e) Se establece un primer premio consistente en la publicación de la obra ganadora y las obras seleccionadas, en un volumen antología que estas obras junto a las de autores de primera línea en el ámbito de la ciencia ficción. Al ser un premio de carácter promocional sin fines comerciales ni lucrativos, no se pagarán derechos de autor.
f) Cada autor podrá presentar una única obra en Word. La enviará a sextocontinenteree@gmail.com con el título CIFI.
g) El plazo de recepción de originales comienza el día 24 de abril y expira el día 24 de mayo, a las 12h de la noche hora local de Madrid.
h) Ediciones Irreverentes formará un jurado compuesto por tres personas, que seleccionarán la obra ganadora y las finalistas.
i) La organización del concurso se reserva el derecho de entrar en conversaciones con autores cuyos relatos no sean ganadores pero se consideren con calidad suficiente como para ser publicados.
e) Se establece un primer premio consistente en la publicación de la obra ganadora y las obras seleccionadas, en un volumen antología que estas obras junto a las de autores de primera línea en el ámbito de la ciencia ficción. Al ser un premio de carácter promocional sin fines comerciales ni lucrativos, no se pagarán derechos de autor.
f) Cada autor podrá presentar una única obra en Word. La enviará a sextocontinenteree@gmail.com con el título CIFI.
g) El plazo de recepción de originales comienza el día 24 de abril y expira el día 24 de mayo, a las 12h de la noche hora local de Madrid.
h) Ediciones Irreverentes formará un jurado compuesto por tres personas, que seleccionarán la obra ganadora y las finalistas.
i) La organización del concurso se reserva el derecho de entrar en conversaciones con autores cuyos relatos no sean ganadores pero se consideren con calidad suficiente como para ser publicados.
La participación en esta convocatoria implica la aceptación de sus bases y del
fallo del Jurado.Más información en la web de Ediciones Irreverentes http://www.edicionesirreverentes.com
martes, 1 de abril de 2014
2099, ciencia ficción en Castillos en el aire, con Javier Fernández Jiménez
Castillos
en el aire alcanza los 120 programas. Para la velada de esta noche hemos
conseguido convocar en nuestra biblioteca a un buen puñado de escritores con
los que hablaremos de un sello editorial que ha arrancado con muchísima fuerza
y que ya cuenta con cinco títulos publicados, se trata de la colección 2099 de Ediciones Irreverentes, dedicada en exclusiva
a la mejor Ciencia Ficción.
Para este espectacular arranque, Irreverentes ha contado con novelas de Félix Díaz González, Pedro Pujante, Mario Martín Gijón y Abel Bri, además de con un padrino de excepción, Eduardo Vaquerizo y de uno de esos editores que a nosotros nos encanta, Miguel Ángel de Rus. Y hasta nuestra biblioteca han llegado Félix Díaz, Aber Bri, Pedro Pujante y el propio Miguel Ángel de Rus, para charlar de Ciencia Ficción, de literatura y de cine, porque toda nuestra charla estará acompañada de varias películas de diversos tipos de Ciencia Ficción...
Tenemos microrrelatos de José Cascales y David J. Skinner y arrancamos con un grande, Isaac Asimov y sus "Tres leyes de la robótica”
Para este espectacular arranque, Irreverentes ha contado con novelas de Félix Díaz González, Pedro Pujante, Mario Martín Gijón y Abel Bri, además de con un padrino de excepción, Eduardo Vaquerizo y de uno de esos editores que a nosotros nos encanta, Miguel Ángel de Rus. Y hasta nuestra biblioteca han llegado Félix Díaz, Aber Bri, Pedro Pujante y el propio Miguel Ángel de Rus, para charlar de Ciencia Ficción, de literatura y de cine, porque toda nuestra charla estará acompañada de varias películas de diversos tipos de Ciencia Ficción...
Tenemos microrrelatos de José Cascales y David J. Skinner y arrancamos con un grande, Isaac Asimov y sus "Tres leyes de la robótica”
sábado, 29 de marzo de 2014
Filósofos de las fantasías, artículo de Pedro Pujante
Al igual que en
todas las parcelas o manifestaciones del arte y la cultura, las corrientes
literarias, como un oleaje eléctrico y caprichoso, van y vienen sin que
fácilmente podamos predecir el azaroso acontecer que les aguarda. En este
vaivén a través del tiempo se desplaza una nave singular que, desde que se
materializase allá por el siglo XX, todavía no ha abandonado su singladura por
el cosmos literario. Nos referimos a la Ciencia Ficción
(CIFI). Subgénero literario que podría calificarse de ficción o fantasía que
incluye viajes en el tiempo, tecnologías imposibles o sofisticadas, exploración
del futuro o personajes y ambientaciones extraterrestres.
Si bien es cierto
que autores visionarios del siglo XIX, de la talla de Julio Verne o H.G. Wells,
impulsaron el género hasta cotas astronómicas de popularidad y prestigio
(aquél, a través de una disimulada alegoría político-social y éste con un
marcado acento científico y especulativo) no sería hasta los años veinte cuando
adquiriría el estatus de género en sí mismo. En 1926, aparece por primera vez
el término ´Science Fiction´ en la revista Amazing Stories que publicaba Hugo
Gernsback.
Pero si decidimos
viajar en al pasado y rastrear los primeros gérmenes de esta literatura de
especulación científica hallaremos precursores de este subgénero tan peculiar.
En el siglo II Luciano de Samosata (Samosata, Siria, 125/181 d.C.) escribió un
cuento titulado Historia verdadera en el que se detalla un disparatado viaje a
la luna de un modo irónico y desenfadado pero que ya asienta lo que llegaría a
ser una constante en la literatura fantástica: la preocupación por el mundo
extraterrestre, los viajes estelares y descripciones de, en este caso, los
selenitas y sus costumbres. Otro autor, abuelo de la CIFI , es Cyrano de Bergerac
(París, 1619/Sannois, 1655) que en el siglo XVII firmó un extraño libro
titulado L´autre monde (El otro mundo) en el que nos narra un viaje a la Luna y otro al Sol. En definitiva,
y a pesar de su evidente intención de mostrar su filosofía materialista y hacer
una crítica de su sociedad, no deja de ser un antecedente claro de la
literatura de viajes espaciales.
La crítica, con
respecto a las dos obras anteriores, se muestra dividida. Si bien a la luz de
algunas teorías que consideran la
CIFI como una literatura de anticipación con elementos
principalmente científicos y plausibles, estos textos faltos de rigidez
estarían fuera del espectro de la vertiente más pura del género. No obstante,
sí que aplicando el término en un sentido más amplio y recogiendo todo aquel
trabajo literario que contemple una ficción fantástica en la que otros mundos y
seres son descritos o propuestos, estos proto-autores, junto a otros como Mary
Shelley, podrían ser incluidos en la nómina de ´Maestros del género´.
Ya en el siglo XX
la naturaleza dúctil del género en particular, y de la propia literatura en
general, abrirá el camino a diferentes y variadas ramificaciones de otros subgéneros,
tales como el steam-punk, cyberpunk o el diésel-punk, imposibles de abarcar en
este artículo. Aparecerán los más dispares relatos fantásticos, la fantasía
épica o de aventuras de toda índole que entremezclan elementos, técnicas
narrativas o argumentos que difícilmente seríamos capaces de clasificar de un
modo satisfactorio. Autores de prestigio como el soviético Zamiatin, los
británicos George Orwell o Aldous Huxley, que se valieron de los mecanismos de la CIFI para dibujar un futuro
regido por un racionalismo feroz; o escritores del mundo hispano como Bioy
Casares que, en La invención de Morel narraba una historia de amor imposible
aderezada con una tecnología fantástica, encumbraron la CIFI y le dieron el estatus
de literatura de calidad. Otros autores propiamente de CIFI como Ray Bradbury,
Philip K, Dick, Asimov o el gran Stanislaw Lem alcanzarían las cotas más
vertiginosas de la literatura de CIFI, establecerían sus bases y asentarían los
cánones de una literatura de Ciencia Ficción que todos conocemos hoy día.
En los años 70,
debido a los avances de la época (el hombre pisa la Luna en el 69) o al éxito de
películas como Star Trek o Star Wars, el género experimentaría un auge nunca
antes visto. No solo en el más influyente mundo anglosajón. También en la
entonces llamada URSS, en Japón o en España. En nuestro país el género se hace
notar. Aparecen fanzines como Nueva Dimensión y autores de la talla de Domingo
Santos, padre español de la CIFI
y promotor de variados proyectos editoriales y literarios de ciencia ficción.
Entre estos proyectos se hallan varias antologías de autores españoles, hoy
día, tristemente olvidados, como Sebastián Martínez o Ángel Torres Quesada
cuyos relatos y novelas son pequeñas joyas y paradigmas de una literatura que
se ha desarrollado al margen del stablishment. De hecho, no conozco autor de
ciencia ficción que se halla alzado con el Cervantes, el Nobel (a excepción de
Doris Lessing, quien firmó al menos una novela de este género) o el Goncourt.
Bien es cierto que hay premios específicos para obras de CIFI, terror o
fantasía, pero no encuentro razones para que autores como Ray Bradbury o
Stanislaw Lem no hayan recibido un reconocimiento internacional más allá del
género en el que se inscriben de forma reduccionista sus complejos artefactos
literarios.
Al comienzo de
este artículo señalábamos que la ciencia ficción oscila en el pendular
imprevisible de la historia de la literatura. Y hoy día se aprecia un ligero
repunte en el interés del gran público por el consumo de historias de CIFI. Uno
de los indicadores de este ´germinar´ se encuentra en las salas de cine y en la
masiva producción de filmes que proliferan, tanto de gran calidad, como de
marcado sesgo comercial y destinados a un público juvenil y de exigencia
cuestionable
Futuristas
entregas (muchas veces, precuelas) que recuperan las antiguas sagas de Star
Trek o viejos títulos como la reciente revisión de Robocop; nuevas distopías
cargadas de efectos especiales y protagonizadas por estrellas de Hollywood;
subgéneros como la zombimanía que se entremezclan con la más pura fantasía
futurista en apocalípticos escenarios de contaminaciones a escala mundial
(recientemente Guerra Mundial Z o la ya clásica y tan revisada El último hombre
vivo que tuvo su último remake en Soy leyenda, retomando el título original del
prolífico
Matheson). En definitiva, trazas del creciente interés por la ciencia
ficción que está mostrando el público, un interés que de algún modo tiene su
repercusión en el ámbito literario en un proceso de simbiosis en el que cine,
literatura y videojuegos se retroalimentan a gran velocidad.
A esto hay que
añadir el crepitar que se siente en los sellos editoriales: algunos como Dolmen
que mantiene una línea en exclusiva para el cosmos de los zombies, y otras
empresas más recientes como la nueva Oz Editorial, los sellos Omicron de Roca,
Fantascy de Random House o Ediciones Irreverentes que se arriesga con la línea
2099 en un vigoroso intento de rescatar el espíritu pulp del pasado siglo así
como el de las míticas revistas españolas pioneras, Nueva Dimensión, o la más
reciente Scifiword.
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